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viernes, abril 29, 2005

10 Reglas de oro a la hora de invertir...

A pocas horas de dejarnos llevar por el relajo del fin de semana, aprovecho estas líneas para tratar de condensar algunos consejos y comentarios que estos días repito una y otra vez ante el nerviosismo del mercado y por tanto de muchos de los inversores.

1.- Conoce al enemigo: como especuladores (inversores queda más fino), nuestros adversarios serán principalmente otros inversores y participantes del mercado. Por tanto, nunca colocar una orden de compra/venta sin preguntarse primero: ¿Quién se encuentra del otro lado? Y nunca culpar a nadie más que a uno mismo si una operación sale mal.

Hablando con operadores y traders del mercado, no es complicado conseguir información sobre la actividad institucional de grandes inversores (que suelen ser los que aciertan), de pequeños inversores y de esa masa de gestión pasiva llamada fondos de inversión.

Hay veces que simplemente observando, podemos extraer grandes conclusiones... al fin y al cabo, ciertos movimientos del mercado nunca ocurren por casualidad.

2.- Conseguir una formación adecuada...y rápida: Todo el mundo cree que la formación es una necesidad imperiosa del ser humano. Pero cuando de invertir en los mercados se trata, entre los que piensan que saben y los que no saben en absoluto, lo cierto es que tenemos a una masa de inversores sin la formación mínima necesaria.

De alguna manera, a algunos inversores se le ha vendido la idea de que ellos pueden venir alegremente al mercado y enfrentarse sin mayores problemas con reputados especialistas de los mercados financieros del mundo entero, que cobran unos cuantos miles por día en función de sus resultados.

3.- Protege tu bien más valioso: se ha de hacer todo lo posible por proteger el bien más valioso que poseemos: el capital inicial.

Antes de realizar una operación hemos de tener definidos:

precio de entrada / stop-loss / objetivo de beneficios

Ésta es la base fundamental de un buen trader, sin olvidar la frialdad para ejecutar las órdenes cuando el activo se sitúa en ciertos niveles.

4.- Aprende de tus pérdidas: cada inversor que hoy disfruta de cierto nivel de éxito seguramente ha sufrido en el pasado el dolor y la agonía de ser un perdedor (os lo puedo corroborar por experiencia).

Debemos perder primero, y utilizar dichas pérdidas como trampolín al éxito. Perder no es ninguna deshonra, sí lo es rendirse. En la vida, y en las finanzas, desconfíen de quien solo tenga tras de sí un currículo plagado de éxitos. Se lo dice alguien acostumbrado a levantarse una y otra vez...

5.- Llevar un diario de negociación: utilizar un diario o libretilla para anotar todo lo acontecido en la jornada de negociación. Volúmenes de mercado, intervinientes, operaciones especiales, movimientos en tipos, correlación de activos...

El nivel de pericia aumenta considerablemente. Es sorprendente de cómo esta sencilla actividad exorciza algunos de tus peores demonios, mejora tus habilidades y, con el tiempo, te hace ganar dinero.

6.- No concentrarse en acciones de bajo precio y chivatazos especulativos sobre acciones que cotizan en el NASDAQ OTB BB: algunos inversores optan por negociar acciones de bajo precio sin apenas estar al tanto de su actuvidad y fundamentales. El bajo precio absoluto de una acción, por sí solo, no quiere decir nada. Hay títulos que a 1 euro/dólar están caros y otros que están baratos a 100.

El inversor debe darse cuenta lo antes posible de que las probabilidades de ganar se incrementan cuando se sube en la escala de precios.

7.- Diversificación prudente: los traders más radicales dicen que la diversificación no es otra cosa que un pobre sustituto para la falta de talento en inversiones a cortísimo plazo. ¡ La mejor forma de acertar en algo, es invertir en todo !.

Aun cuando existen momentos apropiados para diversificar, sobretodo a medio y largo plazo, el buen inversor debe de jugar con pocos números y conocerlos muy muy bien.

Si no se puede, lo mejor es dedicar la energía a otra cosa o contratar mis servicios.

8.- Aprender que, a veces, la no acción es la mejor acción: Algunas personas piensan que si el inversor es bueno debería encontrar siempre algo que negociar, comprar o vender. Pocos se dan cuenta de los beneficios que reporta algo tan sencillo como identificar el momento en que no se debe hacer nada.

Hay veces en que lo mejor es quedarse en casa y esperar a que escampe, como hemos podido ver estos días.

9.- Averiguar cuándo vender a tiempo: el operador astuto entiende que la inteligencia reside en no consentir que las pérdidas se multipliquen antes que en obtener grandes ganancias. Por tanto, la habilidad de saber cuándo salir de una acción es parte esencial de la actividad de un inversor de éxito.

He comprobado como muchos de mis clientes han preferido promediar a la baja (que gran forma de meter la pata!) en valores sin futuro, antes que reconocer que han errado en la elección de esa acción.

Señores, es de humanos el equivocarse y de sabios el rectificar. De hecho, muchos ya saben lo humano que puedo llegar a ser...

10.- Nunca dar excusas: las excusas jamás han hecho ganar ni un céntimo a nadie. Las excusas son para los perdedores.


Espero no haberles aburrido con este pequeño decálogo, que no hace si no condensar algunas lecciones aprendidas en estos últimos años.

Espero que los mercados nos devuelvan el ánimo robado estos días, y que "superemos" estas semanas en las que aunque el vaso sigue medio lleno, nos da por verlo medio vacío.

Saludos,

martes, abril 26, 2005

China y su asignatura pendiente... revaluar el yuan ¿Strong Buy?

La prensa salmón se hace eco hoy de que el Gobierno chino podría estar preparando al mercado para una revaluación del yuan, lo cual de hecho ya está ocasionando una revolución en el mercado de divisas.

Tras fuertes presiones internacionales, Pekín ha anunciado que acelerará la flexibilización del tipo de cambio de su moneda, el yuan, que ha cotizado durante una década cerca de 8,3 unidades por dólar, sin reflejar los extraordinarios fundamentales de su economía. Eso sí, el Gobierno chino rechaza hablar de un plazo de tiempo determinado.

La impresión de los expertos es que sólo falta ya elegir el momento propicio. El Gobierno chino se ha pronunciado por primera vez de una manera explícita sobre la posibilidad de revaluar el yuan. Un proceso que Pekín se ha comprometido a 'acelerar prudentemente'. El tipo de cambio oficial cerró ayer a 8,2765 unidades por dólar. El último movimiento alcista del yuan fue en agosto; el 0,01%.

El comentario lo hizo el subdirector de la oficina reguladora del tipo de cambio, Wei Benhua, en un encuentro celebrado el domingo en Hainan. Levantó tal expectación que en el mercado se comenzó a especular con la posibilidad de que China aproveche la fiesta del día internacional del trabajo para anunciar el primer cambio importante en una década.

Pero Pekín emitió rápidamente un comunicado rechazando fijar un calendario. No obstante, en el mercado de futuros, el yuan a 12 meses ha pasado de cotizar a 7,92 unidades por dólar hace una semana a cruzarse ahora por 7,8 unidades, lo que equivale a una apreciación del 6%.

Una modificación en el cruce del yuan sacudiría a todo el mercado. El gigante asiático posee un 17,4% de las reservas mundiales de divisas; es el segundo país del mundo por detrás de Japón. 'Las reservas chinas de divisas aumentaron 219.000 millones de dólares entre marzo de 2004 y marzo de este año, un incremento del 50%', señala Antonio Villarroya, de Merrill Lynch.

'Una revaluación del yuan sería relativamente positiva para el euro, porque creemos que este cambio conllevaría que el yuan pasaría de estar referenciado exclusivamente al dólar a cotizar frente a una cesta de divisas en las que estaría el euro', añade el estratega de Merrill Lynch.
Credit Suisse First Boston calcula que en 2008 las reservas chinas de divisas ascenderán a un billón de dólares, la misma cantidad que posee el resto del mundo, excluido Japón. Con ese volumen, la influencia de China sobre el mercado de divisas será determinante.

El despertar de China ha transformado el escenario económico mundial. Un informe de la gestora estadounidense ACM revela como en 1980 EE UU representaba el 21,6% del PIB mundial, Japón el 8%, Alemania el 6% y China el 3,2%. 25 años después, la economía estadounidense sigue siendo el 21% del volumen mundial, pero China representa ya el 12,6%, muy por encima del 7% de Japón o el 4,5% de Alemania. Lo que es más, el banco UBS calcula que este año China y EE UU aportarán más del 60% del crecimiento global.

Japón, el socio más directo de China, ya empieza a moverse al compás de Pekín. El índice Nikkei cayó un 8,55% a mediados de mes a raíz de un enfrentamiento diplomático entre los dos países.

El yen ha ganado un 2,5% contra el dólar en un mes, ante la expectativa de que China compre moneda japonesa para respaldar una eventual cesta de referencia del yuan.

Veamos por último la trascendencia del gigante asiático en la economía mundial expresada mediante:

•El petróleo. En cinco años China ha aumentado un 47,5% su demanda de crudo, mientras que el mundo en su conjunto ha incrementado su consumo un 10,5%. China representa ya un 27% de la demanda global.

•Materias primas. El 35% del mineral de hierro que se extrae en todo el mundo tiene como destino China, que también consume el 37% del cemento y el 27% del acero y el 19% de toda la oferta de aluminio.

•Exportación. China inunda el mundo de productos baratos. Por ejemplo, sólo en el primer trimestre la importación de algunos productos textiles chinos creció un 500% en la UE.

Como vemos, un importante factor a tener en cuenta en la planificación estratégica de nuestros negocios en el extranjero... y cómo no en la elección del destino de nuestras inversiones y la divisa en que se materializa.


Saludos,

jueves, abril 21, 2005

Europa y Wall Street ¿divorcio imposible?

Las estrategias de inversión que han proyectado en los últimos días numerosas firmas especializadas insisten en aumentar el peso de la renta variable en los países europeos en detrimento de las Bolsas de Estados Unidos. Se repite el argumentario de la debilidad de las grandes cifras de la primera economía del mundo, atenazada por los déficits gemelos y crispada por los súbitos movimientos del dólar tanto al alza como a la baja además de por el empeoramiento de las expectativas empresariales.

La estadística empaña, no obstante, este sentimiento porque los flujos de capital hacia el área del dólar no dan síntomas de agotamiento singulares. Una vez más, la clave está en si el divorcio entre ambos mercados, que muchos gestores pregonan, será realidad. A los observadores les cuesta creerlo, porque el efecto manada impera en las Bolsas. Los últimos días han resaltado el fenómeno.

Los resultados bursátiles, que no los empresariales, aunque en ello estamos, del primer trimestre del año ya dejaron insatisfechos a un importante número de gestores y a la mayor parte de los ahorradores. Los resultados no respondieron a las expectativas, aunque la cantinela que más repiten los especialistas en la administración e intermediación de valores es que las cosas podían haber ido peor dada la coyuntura adversa del entorno extrabursátil, es decir, la vieja excusa del mal de muchos para consuelo de aquéllos.

Como la industria de la intermediación necesita seguir en la cresta de la ola, o como algunos dicen, encima de la bicicleta pedaleando para que ésta no se detenga, los estrategas alimentan el ánimo de sus clientes con nuevos proyectos visionarios. Haciendo bueno el viejo axioma de la montaña inamovible, los gestores han decidido ir a la montaña de las Bolsas europeas y abandonar las cumbres de Wall Street. Para ello recalcan hasta la saciedad que los principales índices estadounidenses arrojan síntomas de debilidad claros, que obligan a darles la espalda y dirigir los pasos hacia otros mercados.

El recital de quejas relacionadas con la evolución de la coyuntura económica estadounidense es amplio. Déficits gemelos al borde del caos; volatilidad excesiva del dólar; desajustes comerciales interminables, con aumento de las tensiones con China; sensación de que los flujos de capitales disminuirán su presión hacia el área del dólar a medida que pasa el tiempo; advertencias renovadas de Alan Greenspan sobre la enorme burbuja inmobiliaria, por cierto, algo de lo que deberían tomar buena nota otros países, como España; expectativa de nuevas subidas de tipos de interés y empeoramiento de los resultados empresariales respecto a promedios anteriores, son algunas de las referencias negativas.

Hechas esas advertencias, los especialistas en la materia recomiendan a sus clientes tomar posiciones en los mercados europeos, porque consideran que aquí las cosas están mejor, aunque apenas haya argumentos que lo justifiquen. Por ejemplo, fallan el crecimiento económico, la generación de empleo, la balanza energética y ante todo, la competitividad. Las variables económicas europeas se asemejan a cañerías obstruidas y nadie parece estar dispuesto a desatascarlas.

Por eso ¿cómo apostar por el divorcio de los grandes mercados? ¿Por qué considerar, desde ahora, que una tormenta en Wall Street no va a contagiar al resto de los mercados? Los intentos de romper con la historia de amor y odio a ambos lados del Atlántico han sido muchos en los últimos años, pero Wall Street se ha negado. Su capacidad de contagio no tiene límites. Desde la semana pasada hay suficientes ejemplos para constatar que hay divorcios imposibles. Al menos por ahora.

¿Dónde invertir? ¿Qué hacer cuando todo parece ir mal?... No dejen de consultarme esta semana las últimas operaciones en las que estoy trabajando...

Saludos,

jueves, abril 14, 2005

Ladrillos, burbujas y efervescencias...

Tirando de archivo, he rescatado este fenomenal artículo del director de Análisis Económico del Circulo de Empresarios, Javier Martínez Arévalo, que ya hace 2 años tocaba temas tan de actualidad como ladrillos y burbujas... una de las cuestiones que flotan en el aire en momentos en los que los tipos de interés rozán mínimos y los inmuebles tocan máximos.

Espero que les aporte unos cuantos matices nuevos, y les refresque algunos conceptos...

Aunque hay definiciones de "burbuja" que lo admiten casi todo, normalmente se habla de burbuja cuando una masiva y prolongada adquisición de un activo por razones especulativas, es decir, con la esperanza de obtener ganancias sustanciales rápidas, ha producido una elevación continua de los precios de ese activo que viene a confirmar las expectativas puestas en la adquisición, alimentando con ello la continuación del fenómeno.

Éste crece por retroalimentación hasta que, por cualquier razón, comienza a generalizarse entre los inversores institucionales la idea de que las cosas han ido demasiado lejos, y los precios demasiado alto, por lo que, como ya no cabe esperar ganancias sustanciales por revalorización, comienzan a deshacer posiciones, lo que termina por arrastrar al inversor privado al pánico y la burbuja revienta.

Ciertamente los precios inmobiliarios han crecido en España una barbaridad en los últimos años, y siguen haciéndolo, y hay también una notable presencia de adquisiciones especulativas, si bajo ese concepto incluimos las realizadas por residentes extranjeros, las efectuadas con fondos grises al adoptar el euro como moneda de denominación de billetes y monedas o las efectuadas por inversores que, mediante la inversión en inmuebles, tratan de eludir la desfavorable combinación de riesgo y rentabilidad que actualmente presentan muchos activos financieros.

Quedan asimismo pocas dudas acerca de que la restricción especulativa de suelo por los poderes públicos, que opera con fuerza entre nosotros, constituyendo no sólo un riesgo para el desenvolvimiento democrático y una invitación a la generalización de la corrupción (que, a juzgar por el intenso cruce de acusaciones y querellas al que asistimos diariamente, debe de ser masiva), sino también un elemento que ha jugado un papel relevante en el desencadenamiento de burbujas inmobiliarias en varios países, especialmente en Japón. Existen, por lo tanto, razones de cierto peso para temer que pudiéramos estar en España ante una burbuja inmobiliaria que podría estallar ante cualquier signo de alarma sobre la futura evolución de los precios, pero hay también signos que tienden a indicar que no hay tal burbuja o que, si la hubiera, carecería de la dimensión suficiente para que su pinchazo tuviera las consecuencias graves, generalizadas e inmediatas que se asocian a un estallido.

El principal de estos signos es que la inmensa mayoría de las viviendas se adquieren en España no por razones especulativas, sino por los servicios de alojamiento que proporcionan, servicios que es prácticamente imposible procurarse de otra forma, al haber sido ahogado el mercado de alquiler por una legislación hostil. Incluso en muchas de las viviendas que se adquieren por razones de inversión, la posibilidad de usar el inmueble como residencia, primaria o secundaria, por el propio inversor o por familiares juega un papel importante, y otras consideraciones de índole emocional pueden tener a veces tanta o más importancia a la hora de tomar la decisión que la propia inversión.

También en ello influye la situación legal de los alquileres: puesto que obtener rentabilidad por alquiler es difícil y arriesgado, se busca obtener rentabilidad no pecuniaria a la inversión.. La vivienda es, además, por su iliquidez, un activo muy poco adecuado para la especulación a corto plazo, siéndolo mucho más como depósito de valor a medio o largo plazo. Así pues, una proporción muy considerable de los propietarios de viviendas se resistirán a venderla simplemente porque su precio haya comenzado a bajar: quien la compró para habitarla, porque vive en ella; quien la adquirió como depósito de valor, porque sus miras están puestas en un horizonte más lejano en el que la situación habrá normalmente revertido o remitido; y quien la adquirió por motivos mixtos, por la combinación de las razones de los grupos anteriores. En consecuencia, si, como ocurre en España, un 85% de las familias habitan una vivienda de su propiedad y además una parte seguramente considerable de quienes la han adquirido por razones de inversión se resisten a vender, falla el elemento transmisor que generalizaría el impacto del estallido, si éste llegara a producirse Aunque dicho estallido se trasladaría con rapidez al precio de todo tipo de viviendas que, por sus calidades, tamaño, entrono, características en relación al mismo, ubicación turística o en extrarradios, etc. sean "extravagantes", pero eso no es una burbuja, sino un descenso selectivo del precio de los activos inmobiliarios con más riesgo.

La clave para que los efectos del estallido no se trasladen rápidamente al núcleo duro, la vivienda principal, del mercado de viviendas está entonces en la capacidad y en la voluntad de resistencia de aquellos propietarios cuya vivienda está aún hipotecada. La primera equivale a la capacidad de pago de las cuotas, normalmente mensuales, del préstamo hipotecario, que viene determinada fundamentalmente por la estabilidad y la continuidad en la percepción de ingresos (y por ello, por el empleo) y por las condiciones financieras de los préstamos. La segunda depende fundamentalmente del valor de mercado de la vivienda: la voluntad de mantener la propiedad tenderá a flaquear conforme ese valor desciende, acercándose al principal pendiente del préstamo hipotecario, o situándose por debajo de él. Los tipos de interés tienen una considerable influencia en ambas tanto de forma directa, ya que la cuota mensual a satisfacer es sensible a las fluctuaciones de los tipos y el valor de mercado tiende a moverse en sentido inverso al movimiento de los tipos de interés Esa tendencia del valor de los activos a evolucionar en sentido inverso a las fluctuaciones de los tipos de interés adquiere precisión matemática en el caso de títulos de renta fija sin riesgo, en los que la duplicación de los tipos de interés reducen el valor de mercado, la cotización, a la mitad., como indirecta, puesto que la coyuntura económica (y por lo tanto el empleo y las expectativas acerca de su estabilidad) también tiende a evolucionar en sentido inverso a la evolución de los tipos. Los tipos de interés nominales están actualmente en España en mínimos históricos y la los tipos reales son negativos o nulos en algunos tramos de la curva de tipos, entre ellas el tramo del Euribor, índice de referencia mayoritario para los préstamos hipotecarios, lo que determina que los tipos hipotecarios nominales estén actualmente en el entorno del 3 a 3,5%. Por otra parte, los préstamos hipotecarios son de vencimiento largo, acercándose la media actual a los 20 años. Hay, por lo tanto, que esperar que, a lo largo de la vida de un préstamo hipotecario, haya momentos en que los tipos de interés alcancen niveles que dupliquen o tripliquen los actuales. La clave no es, por lo tanto, si va a ocurrir, que de eso hay casi total seguridad, sino cuándo, porque el cuándo es determinante de la magnitud de su impacto. La cuota mensual de un préstamo es comprensiva de intereses y de amortización y, lógicamente, es tanto más sensible a las elevaciones de tipos de interés cuanto mayor es la proporción de intereses que comprende. Y esa proporción es tanto mayor cuanto más joven es el préstamo, ya que desciende conforme se amortiza el principal; cuanto más largo es el vencimiento del préstamo, ya que los préstamos más largos amortizan más lentamente y, dado un plazo, cuanto más alto es el tipo de interés.

Veamos un ejemplo partiendo de una hipoteca de 100.000 Eur y supóngase que el tipo aplicable actualmente, del 3%, se duplica. En ese caso, la cuota del préstamo a 10 años aumentaría un 15%, la del préstamo típico, con 20 años de vencimiento, lo haría en un 30%, mientras que la del préstamo a 30 años aumentaría un 42%. Si, en su lugar, los tipos se triplicasen, alcanzando el 9%, la cuota del préstamo a 10 años habría aumentado un 31%, mientras que la cuota del préstamo a 30 años se habría duplicado, y la del préstamo con vencimiento promedio se habría elevado en un 62%.

En los últimos años el vencimiento medio de los préstamos se ha alargado considerablemente y, debido al "boom" inmobiliario, hay además una alta proporción de préstamos muy jóvenes, factores ambos que incrementan el riesgo asumido por las familias, ya que una familia media, que puede normalmente afrontar sin graves problemas una elevación de la cuota mensual de la hipoteca del 15%, experimenta problemas crecientes, que llegan a ser graves, para afrontar elevaciones del 50, 75 ó 100%, menos improbables en préstamos jóvenes y largos.

Además quienes buscan vencimientos más largos (y cuotas más bajas) suelen ir más apurados, por lo que están en peores condiciones de afrontar elevaciones en la cuota. Por todo ello, si la elevación de los tipos se produjera pronto –de lo cual no hay indicios, dado el pobre estado de las economías europeas- cabría temer que una proporción no desdeñable de familias se enfrentase a serios problemas para pagar la cuota mensual, lo que llevaría a que aumentasen los niveles de morosidad de las entidades de crédito, debilitando su balance.

Ello puede tener un mayor efecto sobre los mercados financieros si -como ocurre actualmente con Fannie Mae y Freddy Mac en Estados Unidos, aunque por razones distintas- se ven afectadas entidades que utilizan préstamos hipotecarios como colateral último de sus emisiones y terminaría por traducirse en un incremento de las ejecuciones de garantías. A su término, o en el intento por eludirlo, se ponen a la venta inmuebles que en otra situación no saldrían al mercado, lo que produce una presión a la baja sobre los precios de las viviendas del "núcleo duro". Es un proceso que reduce los precios de forma relativamente lenta pero duradera, por lo que dista de parecerse a lo que se entiende por el estallido de una burbuja. Pero las familias afectadas lo pasarían mal, y sus acreedores también.

Excelente artículo para hacernos pensar donde nos encontramos, no creen ?

Saludos,

viernes, abril 08, 2005

Hiperactividad y bolsa...

Durante estas semanas de vaivén, en las que los mercados amenazaban con mermar las ganancias cosechadas en lo que va de año y los máximos del petróleo hacían presagiar lo peor, clientes y allegados, nerviosos, me pedían consejo sobre si cambiar sus carteras a posiciones defensivas.

La verdad es que para enfrentarse a los mercados día a día, como en cualquier otro negocio, hay que tener los nervios muy bien templados, o de lo contrario nuestra "hiperactividad" y nerviosismo en ocasiones puede jugarnos malas pasadas.

Siempre se dice que la renta variable es una inversión de largo plazo, pero incluso aunque sea a corto plazo, cuando se ha tomado la decisión de entrar, no se debe de evaluar cada movimiento negativo coyuntural o perderse en una maraña de movimientos entre renta fija y variable, que en muchas ocasiones nos dejan fuera del mercado.

Se que muchas veces hay quien denomina a esto "gestión activa", entrar, salir, etc... y que posiblemente haya muchas entidades a las que este juego de las apuestas múltiples le da muchos beneficios, pero la realidad y los datos históricos muestran que no hay mejor gestión que la de saber qué comprar, cuánto aguardar y cuándo comenzar a consolidar beneficios, en la más absoluta de las tranquilidades.

Estas líneas vienen a cuento de un interesante artículo del Wall Street Journal, donde además de diversificación habla de las perversiones de la hiperactividad en los mercados.

Se trata de un artículo en el que se dan una serie de consejos sobre supervivencia en bolsa, entre otros comenta que hay que diversificar pues nunca se sabe donde estará la tendencia salvadora, así que mejor meterse en todos los mercados hasta que dicha tendencia aparezca en algún sitio.

Los que me conocen, saben que soy amigo de la "diversificación limitada" y de no cargar con innumerables fondos y acciones de las que muchas veces desconocemos su naturaleza real y comportamiento, por tanto pasaré directamente a lo que me ha llamado la atención:

Según el economista Jeremy Siegel, autor del libro Stocks for the Long Run, ("Acciones para el Largo Plazo") los mercados son aleatorios e impredecibles. Siegel investigó los 120 niveles máximos y mínimos del mercado de acciones entre 1801 y 2001. Su conclusión: sólo el 25%s de los auges y caídas tenía una explicación racional.

En otro estudio de 66.400 inversionistas, los expertos en finanzas privadas Terry Odean y Brad Barber concluyeron lo siguiente: "Cuantas más transacciones se hagan, menor es la ganancia".

Los inversionistas más activos en comprar y vender tuvieron un retorno promedio del 11,4%s. En cambio, los inversionistas más estables lograron un retorno del 18,5%s.

Quienes hacen demasiadas transacciones pierden dinero en impuestos y en costos.

Otro hallazgo interesante: después de analizar a 5.000 millonarios, Edelman determinó que el promedio de tiempo que le dedicaban al día a sus finanzas personales era de apenas seis minutos. ¿Cómo lo hacen? Para empezar, contratando a un buen asesor, a ser posible de pago, con el que crean una cartera diversificada que opera tranquilamente y genera retornos a largo plazo con un mínimo esfuerzo. Y son carteras muy simples, creanme.

Desde luego son estudios que invitan a la reflexión. Contundente ese estudio de Siegel de que sólo el 25 por ciento de las subidas y bajadas tiene una explicación racional.

Los analistas siempre encontramos a toro pasado muchas explicaciones a las cosas, pero a priori, si somos sinceros, cualquiera que trabaje en serio en el mercado y no toree de salón ya se habrá dado cuenta de que prácticamente nunca sucede lo que uno espera, es más en el muy corto plazo (el intradía) el azar más puro parece regir a menudo las cotizaciones, sólo un gráfico bien analizado, un buen análisis macro y micro y un método fijo puede poner orden en este caos, pero desde luego si pensamos ganar dinero por el análisis racional puro y duro pues ya ven como están las cosas.

También interesante resulta el amplio estudio de Terry Odean y Brad Barber. La hiperactividad en el mercado es muy negativa por una razón muy sencilla, las comisiones de su broker y los impuestos, se comen buena parte de los beneficios.

Hay que evitar por tanto la hiperactividad, templar los ánimos ante cualquier toma de decisiones y poner siempre la vista en un horizonte temporal medio. Todo ello sin olvidar que hoy por hoy, y en niveles de patrimonio altos, es factible es montar operaciones estructuradas a medida, que aunan el uso de opciones con renta fija para preservar el capital.

Pueden encontrar más consejos sobre supervivencia bursátil dando un vistazo a este artículo de Safe Haven, donde hace comentarios sobre uno de los especuladores más famosos del mundo Livermore y por cierto toca también esta cuestiòn de la hiperactividad:

On Jesse Livermore And His Legacy

Saludos y feliz fin de semana,

lunes, abril 04, 2005

A rio revuelto...

El petróleo en máximos históricos de nuevo y una pésima jornada en las plazas europeas han dado carpetazo al primer lunes de Abril.

Llevo varios días comentando con clientes y operadores acerca de las bondades de invertir en valores no "indexados", esto es, aquellos que están fuera de los índices de refencia.

Cierto es, que algunos de los principales chicharros podemos encontrarlos entre estos valores, pero no es menos cierto que algunas de estas empresas esconden auténticas "joyas", que demuestran que con una buena gestión estratégica y económica de la empresa, el "valor" no tarda en ser reconocido por los nuevos compradores que se incorporan al accionariado.

Si recuerdan nuestra incursión el pasado año en valores como JAZZTEL o ALSTOM, habrán comprobado que a veces, uniendo estudio y prudencia, podemos encontrar pequeñas maravillas a las que solo hay que dar tiempo.

Ganar dinero en valores pequeños.

Ya estamos cerrando el primer trimestre del 2005 y el Ibex ha subido algo más de un 2 %, por lo que, de seguir así, cerraría el año en un 9 % de ganancia. No esta mal, teniendo en cuenta como anda la renta fija. Algunos inversores se conforman con esa rentabilidad y pueden sentarse tranquilitos a mirar el telediario, que ya les dirá, día sí, día también, como marchan sus inversiones. Todos a la una, el día que pierdan, perderán casi todos por igual, aunque siempre habrá quién pensará que “mal de muchos es consuelo de tontos”.

Este tipo de inversores ya no hace falta que sigan leyendo este artículo. Se les monta una cartera con Telefonicas, Santander y Endesa y a esperar las noticias de las 9. Mientras pueden utilizar el internet para otras cosas más instructivas visitando mipasado.com, etc.

Siempre nos quedará el consuelo de buscar un buen fondo de inversión que aporte algo de gestión activa, ahora que las gestoras extranjeras se están encargando de "despertar" a los locales en lo que a gestión activa se refiere.

Tengo el periódico Expansión delante y miro el cuadro de las cotizaciones.

Remarca en negrita aquellas acciones que están en máximos anuales. Solamente hay 5 ó 6 y curiosamente son valores de pequeña capitalización que cotizan en fixing. Y es que, si hoy se quiere ganar en bolsa, es imprescindible pasarse por el fixing (por no hablar de los mercados de corros), donde se pueden descubrir verdaderas joyas. Una de ellas ha sido GSW, donde se ganó casi un 60 % en 1 día por una OPA.

“Cuando el río suena, agua lleva” y aunque el Ibex ha corregido un 6 % desde máximos, son estas acciones del fixing las que han seguido despertando el interés de los inversores y las realizaciones de beneficios no han podido doblegar su cotización.

Hay suficientes motivos para que estén arriba y también los hay para que sigan subiendo:

NEA - Ha entrado de lleno en la actividad inmobiliaria, hecho que impulsará enormemente sus resultados a medio plazo: http://es.news.yahoo.com/050322/4/3ywm1.html

La inversión de 17 millones € del Ayuntamiento de Burgos en Gamonal ayudará enormemente a rentabilizar estas inversiones: http://servicios.invertia.com/foros/read.aspidMen=9395102&idtel=RV011NICOLAS -

Diversificación enorme en nuevos productos de gran valor añadido: Participa en la fabricación del Airbus: http://www.metalunivers.com/Tecnica/Noticias/noticia.asp?ID=9631

Y NC Hyperbaric la Joya de la Corona que se la quitan de las manos: http://www.agrovia.com/Informan/otras/contenido.asp?id=8557

BES - Es la inmobiliaria más barata de toda la bolsa y puede ser el valor estrella del 2005:

Ha empezado a seguir una política de inversión mucho más activa, dando un vuelco a su política tradicional conservadora: http://servicios.invertia.com/foros/read.asp?dmen=9421085&ins2=1

Inbesós duplicará su actividad de la mano de ABN Amro: http://www.cincodias.com/articulo.html?xref=20050331cdscdiemp_22&type=Tes&anchor=cdssec

PRIM - Recién estrenada en el Mercado Continuo (modalidad fixing):

http://servicios.invertia.com/foros/read.asp?Idmen=9400395 - Es el valor que más ha subido en 5 años y sigue pareciendo barata. Aún a los precios actuales, repitiendo los beneficios del último trimestre le quedaría un PER de 12,78 : http://www.bolsaes.com/documento.php?numreg=618

La única empresa del sector sanitario (potencial de crecimiento enorme) que cotiza en bolsa. También es líder en su sector y tiene beneficios crecientes: http://www.computrabajo.es/bt-empd-pagopri.htm


Muchos inversores pensamos que el sistema de cotización en fixing es manipulable, aburrido y solo apto para expertos conocedores del mercado. Y en el fondo, así es. Pero ¿ hay algo que no sea manipulable ?

A cambio, gozamos de valores "olvidados", que evolucionan en función de sus propias características y que suelen encontrarse en fuertes fases de crecimiento. Ni el precio del petróleo ni las noticias macro son capaces de alterar su apacible desempeño.

Las manos fuertes tienen complicada la entrada en estos valores y salvo BESTINVER, auténtico maestro en este tipo de operaciones, amigo de entrar cuando se cotiza en corros y salir cuando ya se está en contínuo, pocas entidades de importancia recalan en estos valores.

En conclusión, en aquellos valores pequeños y medianos, y en muchos de los incluidos en el Fixing, se gana dinero. La única pega es que el telediario de las 9 no nos informará de la marcha de estos valores.

Y es que ningún sistema es perfecto.

Ánimo, que la tendencia es amiga, y por el momento seguimos con más posibilidades de evolucionar hacia arriba que hacia abajo.

Saludos,