Tiempo real

Loading...

Follow by Email

lunes, julio 18, 2005

El círculo virtuoso americano... y el mar de liquidez

A pocos días de tomarnos unas vacaciones lo más destacable ha sido la batería de buenos datos macro en EEUU que siguen mostrando un círculo virtuoso de inflación sorprendentemente controlada a pesar de los altos precios del crudo y una economía que en EEUU se sigue recuperando con claridad, lo cual es netamente favorable para las bolsas (salvo para las americanas, que siguen a cero en el año), si bien como dice José Luis Martínez Campuzano de Citigroup en su informe de hoy:

¿Visión para los mercados?
¿cómo luchar contra la tendencia?

Son preguntas que nos hacemos cuando observamos la evolución de las bolsas en las últimas semanas. Decía estos días un analista técnico que cuando el resto de los economistas recomendaban cautela, él hacia dinero en un mercado que sólo puede subir. Pero las tendencias se rompen cuando se inician las caídas. Ahora los mercados dependen de la publicación de resultados empresariales positivos para mantener niveles. Y no para seguir subiendo, si no simplemente para mantener lo ganado.

Curiosa reflexión que yo comparto, cada vez hace falta más para justificar estas valoraciones... "tan solo para justificarlas"... Subir a corto plazo desde estos niveles, es cuanto menos complicado.

Pero no olvidemos que esta tendencia alcista se sigue manteniendo por un factor muy claro, el mar de liquidez, un mar de liquidez sobre el que hace interesantes reflexiones Ignacio Chacón de Ibersecurities. Creo que merece la pena leer estas reflexiones sobre el mar de liquidez que mantiene a las bolsas por las nubes, que son sensatas y razonables:

Según parece, en EE.UU. a medida que se va desarrollando la economía, las compañías van apilando caja progresivamente en sus balances. Cada día que pasa la presión de los accionistas se incrementa para que les devuelvan el dinero en forma de recompras de acciones (es la adquisición menos arriesgada, no se paga prima como en las OPAs y el coste de integración es cero absoluto), pago de dividendos, o si fuera posible, dando un paso adelante en sus procesos inversores en búsqueda de rendimientos futuros o, incluso, realizando adquisiciones.

Sin embargo 3 son los aspectos a tener en cuenta.

1) No hacer nada es una opción que ofrece mucha información, ya que implicaría una extrema aversión al riesgo por parte de los equipos gestores junto con la expectativa de que el futuro trae malos momentos en los que la caja acumulada va a servir para salir del apuro.

2) En segundo lugar pagar grandes sumas en dividendos y recompras de acciones son una advertencia para aquellos que esperan crecimientos sostenidos “infinitos” tanto para las compañías como para la economía.

3) Por último, siempre existe la amenaza de que el equipo directivo haga algo que resulte poco sabio, es decir, la realización de adquisiciones carísimas o el planteamiento de proyectos de inversión de dudosa calidad.

Si no hacen nada no sólo sus perspectivas de crecimiento merman cada día que pasa, sino que además se podrían convertir en el objetivo de algún tiburón inteligente que quiera financiar su compra al tiempo que “asalta” la caja. ¿Cómo es posible que si es cierto que hay un exceso de liquidez, que esta siendo absorbido por las diferentes clases de activo y las salidas de papel en todas sus formas, que las compañías grandes españolas (TEF por ejemplo), no suban con el mercado? Es decir lo que vemos, la localización del dinero en sectores muy concretos, ¿es una moda?, ¿una burbuja muy localizada en las compañías pequeñas? ¿un sentir generalizado en el que todos van donde creen que irán los demás hasta ver quien aguanta más? ¿todo lo anterior combinado?

En definitiva, el exceso de ahorro corporativo implica un nivel elevado de cautela asociado a incertidumbres que impiden que esos fondos se conviertan en inversión para obtener unos rendimientos futuros.

Efectivamente es así, todo esto del mar de liquidez que en lugar de en nuevos proyectos se invierte en recompras y pagos a los accionistas, aunque haga subir a la bolsa es el reflejo de desconfianza hacia el entorno, y desde luego no es algo que pueda garantizar un crecimiento sostenido infinito. De momento el mar de liquidez sigue manteniendo la tendencia bursátil alcista (efecto claramente observado en Europa) aunque alcanzando en estos momentos un alto nivel de sobrecompra, lo cual no quiere decir nada, pues las tendencias son paralelas a sobrecompras o sobreventas largo tiempo mantenidas.

Pueden encontrar más informaciones interesantes sobre este tema del mar de liquidez que hace subir a las bolsas y a otros muchos activos en este enlace del diario argentino Clarín:

La economía mundial entra en zona de burbujas

Destacar algunas citas interesantes donde podemos ver algunas otros enfoques interesantes del mar de liquidez:

Las ganancias de las empresas aumentan en el mundo (Japón, Europa, EE.UU), pero la inversión sigue débil. "Resultado: las empresas, como agregado, ahora son ahorradores netos, en vez de tomadores de deuda netos" dijo la semana pasada la revista The Economist.

Las empresas no son las únicas que están ahorrando fuerte. También algunas naciones de población madura como Japón y Alemania ahorran mucho para pagarles a sus futuros jubilados.

China recibe una lluvia de dinero por su superávit comercial de más de 70.000 millones de dólares, pero no lo dedica a fines internos tales como elevar los niveles de consumo de su población: lo convierte en bonos del tesoro estadounidense, financiando los desequilibrios de los americanos.

En el último año, el alza de los precios del petróleo les dio a países como Arabia Saudita y Rusia fondos inesperados. Esa enorme liquidez extra no se está destinando a más exploración u otros usos productivos, sino que se recicla en mercados financieros, sobretodo europeos (diversificando así el riesgo divisa que tienen al cobrar el petróleo en dólares).

La "exuberancia irracional" de los 90 tuvo como epicentro las acciones. En los años 2000, y en ausencia de alguna nueva generación de tecnología en la cual depositar las esperanzas (como lo fue Internet), lo que sube de precio exageradamente en los mercados son los inmuebles residenciales. Martín Varsavsky, por ejemplo, un famoso inversor en puntocom en los noventa, probó con inmuebles en su siguiente movida, comprando propiedades en Madrid y las Baleares.

Hay propiedades en Miami que se revenden hasta cinco veces antes de que el primer ladrillo esté puesto. El que eso se haga mediante sitios de Internet agrega aún más reminiscencias del "day trading" de los 90...

Cerrar diciendo que esta dulce situación en Europa puede ser el preludio de problemas de los de verdad, de una economía que en palabras de algunas de las entidades más fuertes del continente está "muerta". Cuando el dinero ha de colocarse sí o sí en mercados porque no hay ninguna opción de inversión en la economía real... hay algo que falla...

Pensemos pues durante estas semanas en que quizá estemos comprando caro un envoltorio que esconde una triste economía con pocos proyectos de futuro, toda vez que el ladrillo deje de ser el motor de crecimiento que a nivel español ha sido. Y sobretodo... procuremos no dejar demasiados intereses a la deriva del mercado... pues el mar de liquidez, como todo, no durará siempre.

Saludos y cuidense del sol,

jueves, julio 07, 2005

Comprar con el ruido de las bombas...

Hemos visto rota la tranquilidad de estos días previos a vacaciones para pegarnos de nuevo a las pantallas y ver los mejores modos de capear el temporal que fruto de los atentados terroristas del día de hoy en Londres, ha asolado a todas las plazas financieras del mundo.

Ahora mismo, con las bolsas muy afectadas por los ataques terroristas, es momento de desempolvar viejos artículos en épocas similares, con los que tratar de analizar el impacto de estos tristes acontecimientos.

La lección que sacaremos de él es que un atentado como el de hoy, incluso cosas más graves como una guerra, no cambian nunca el curso de las cotizaciones más que a corto plazo, donde, eso sí, puede haber convulsiones violentas, pero el inversor a más largo plazo debería tomarse las cosas con calma a estas alturas. Nada ha cambiado que no estuviera ya sobre el tapete; el peligro de una onda correctiva en Wall Street algo violenta que llevara al Dow por ejemplo a los 9.700 siempre ha estado ahí. Por tanto, si la decisión que ya se había tomado era la de mantener a la espera de que en la subsiguiente subida quizá en el otoño se recuperara con creces, lo que ha pasado hoy no debería hacer cambiar la opinión, salvo para el operador a corto plazo, claro está.

Para analizar algo tan difícil como ésto, hemos recurrido a uno de los mejores boletines de análisis del mundo y el mejor en análisis de datos históricos, como es el de Ned Davis Research, sabedor de que como habían publicado diversos medios de comunicación en varias ocasiones habían confeccionado tablas con las reacciones del Dow Jones en todos los acontecimientos más graves desde 1.900. Tras estudiar esa tabla, no se puede llegar a ninguna otra conclusión más que desde luego a corto plazo un acontecimiento tan terrible como un grave atentado puede ser demoledor, pero no a medio plazo.

Y no vale el pensar que todo depende de lo grave que sea, porque por ejemplo fue realmente muy grave la matanza de la Primera Guerra Mundial, donde se llegó a cerrar la bolsa una temporada al inicio. Ante un acontecimiento de ese calibre, tras tocar suelo el movimiento a la baja que generó que llevó al Dow Jones a perder algo más del 10 por ciento, a los 22 días lo había recuperado y a los 250 días mientras los cañones seguían sonando había recuperado un 80 por ciento.

Veamos otro ejemplo: cuando Alemania invadió Francia el Dow Jones cayó más del 17 por ciento hasta el 22 de junio de 1.940. A partir de esa fecha empezó a remontar y en dos meses había recuperado la mitad, aunque ya le costó mucho más seguir recuperando, pero, eso sí, tampoco incrementó espectacularmente las ventas.

Pero voy a poner otro ejemplo, que es especialmente dramático en la historia de los EEUU: el ataque de la flota nipona contra la flota de EEUU de Pearl Harbour. Pongámonos en la piel de los operadores que había entonces al pie del parqué, que eran como usted y como yo, el ser humano es el mismo. Además de la matanza de soldados y civiles de EEUU, los daños materiales fueron incalculables, significaba la guerra, significaba que la vida de todos iba a cambiar a partir de ese día. Pues bien, cuatro días después del ataque el Dow Jones había caído en todo el proceso el 6,5 por ciento. A los 20 días se había recuperado casi todo, aunque luego hubo altibajos y por ejemplo a los 4 meses la bolsa bajaba el 10 por ciento desde aquel mínimo, pero por ejemplo unos 3 meses después de nuevo había subido ese 10 por ciento y otro 5 por ciento más.

Veamos otro caso famoso, el asesinato de J. F. Kennedy. El mercado era alcista desde hacía bastante tiempo. Llega el asesinato y por supuesto se produce una caída, pero no muy diferente de las que se llevaban como correcciones técnicas en los meses previos, y a continuación se reanuda la tendencia alcista como si nada, pese a la seriedad de un asunto que copó a los medios de comunicación durante mucho tiempo. Pues vean cómo quedó el asunto. Tras el asesinato el Dow bajó el 3 por ciento, a los 20 días subía el 7 por ciento desde ese mínimo tocado y a los dos meses más del 12 por ciento.

Así podríamos hablar del 11-S americano o del 11-M español, del pasado año, para corroborar que estos efectos no son duraderos en el mercado. Ned Davis Research defiende lo mismo y es que al final sacan la media de los 37 acontecimientos más graves en la historia desde 1.900 y los números no engañan: bajada media del 3 por ciento, subida del 4 por ciento desde ese mínimo a los 22 días, del 10 por ciento a los 4 meses y del 17 por ciento a los dos años.

Todo este baile de cifras no tenemos más remedio que incorporarlo al análisis y reconocer, a pesar de lo que pensaba a primera vista, que un grave atentado, por importante que sea, tiene el poder de hacer mucho daño a corto plazo, siempre hablando del mundo económico, eso es indiscutible, pero a medio plazo serán otra confluencia de factores y no el atentado en sí mismo el que determine el curso de los mercados, que tienen su vida propia y que forman sus tendencias por otros asuntos.

Por ejemplo, el crudo sí que podría, con su subida continuada y mantenida en el tiempo, generar una tendencia a la baja por deterioro de los fundamentos económicos, o una recesión, o una burbuja u otras cosas, pero los acontencimientos desastrosos puntuales, esta es la cuestión, no tienen ese poder.

Analicemos con tranquilidad lo sucedido, guardemos un minuto de silencio por las víctimas y volvamos a nuestras tareas con serenidad, tratando de ponernos a favor del viento, que más tarde o más temprano soplará de nuevo.

Saludos,