Tiempo real

Loading...

Follow by Email

miércoles, junio 20, 2007

Al sol que más calienta...

los viajes de estos días me han dejado poco tiempo para hablar de las 2 magníficas OPVs que hemos tenido esta semana... Los que me conocen, son sabedores de que me hallo muy involucrado con uno de los mayores fondos de renovables y empresas que invierten en la innovación aplicada al cambio climático, agua, salud... etc. y de la contundencia con la que creo que hay que estar ahí...

El señor Utrera me lo ponía hoy muy fácil al hablar de este nuevo sector... emergente... y de cómo el papel que tiene que ver con Inmobiliarias deja paso al "nuevo sol"... Les pego su comentario.

La bolsa no engaña. Cuando de salidas a bolsa, y por lo tanto, de pedir dinero se trata, el dinero mide al milímetro a las empresas y pone a cada cual en su sitio. Le ha dicho sí a Solaria con una sobredemanda de diez veces en una Oferta Pública de Venta (OPV) sólo para instituciones y pese a que tenía un PER (número de veces que el beneficio está contenido en la capitalización) de más de 100 veces. También le ha dado el visto bueno aunque con ciertas condiciones a Almirall, que debuta hoy con una sobredemanda de tres veces en el tramo reservado a los grandes inversores. Éstos han forzado una ligera rebaja, hasta los 14 euros, sobre los 15,5 que la familia Gallardo consideraba como máximo para vender sus acciones.

No son buenas noticias para el denostado –en bolsa- sector inmobiliario, que no puede argumentar que sus problemas para apelar al mercado son generales. Sencillamente, el dinero no quiere papel ladrillero, y da igual que el perfil de las compañías sea patrimonialista, como en el caso de Realia, o más promotor como en el de Reyal-Urbis o Tremón. Se trata de un sector hoy por hoy maldito hasta la injusticia, porque desde que Astroc inició la traca bajista hace ahora dos meses, el mercado no distingue el trigo de la paja, dentro de un sector variopinto ya en bolsa en el que coexisten modelos de negocio y estilos de gestión para todos los gustos. En los casos de Reyal Urbis y Tremón, sus dueños y sus asesores han tomado la sabia decisión de parar el carro.

No se trata de malvender sus participaciones asumiendo unos descuentos brutales que, por otra parte, sería el reconocimiento ante el mercado de que el ladrillo no da más de sí. O peor, que tratan de hacer caja a toda costa porque más adelante será aún más difícil dar el salto al parqué.

Han decidido esperar asumiendo este riesgo aunque, bien mirado, posiblemente no tenían otra opción. Los grandes inversores no han dejado lugar a las dudas. Que las bolsas naveguen en máximos no es óbice para comprar proyectos de futuro para empresas sin apenas trayectoria como Solaria. Pero sí de papel inmobiliario se trata, lo justo y menos, y a precio de saldo. Lo que para el conjunto de los sectores es un gran ventanal en bolsa, para el ladrillo es un agujerito en la pared que apenas filtra luz. O cambian mucho las cosas o la vuelta del verano puede dar al traste con unos cuantos proyectos.

El próximo test será el de Colonial tiene que ampliar capital en 700 millones para financiar parte de la compra de Riofisa. Lo hará antes del verano si la CNMV lo permite con una ampliación con paracaídas, ya que los inversores de referencia han garantizado que acudirán a la oferta. El 20% de pequeños inversores que están en su capital van a tener que decidir. Será el próximo aviso para unos navegantes a los que les espera mar gruesa en bolsa durante muchos meses.

Burbuja o no... lo que está claro es que estamos, quizá, al final de un ciclo... y posiblemente al inicio de otro, el de las renovables... donde por cierto, les recomiendo calculen el descuento relativo con que cotiza FERSA... en relación a SOLARIA...

Saludos,