Ayer, estando con uno de los pocos grandes inversores que aun quedan por ahí... y hablando sobre la clave para acertar y sobre la supervivencia en esto que llaman mercado... me pedía unas reglas básicas para saber invertir.
Yo siempre hago mías las palabras de Einstein: 90% pensar... 10% actuar... pero me pareció interesante a colación del tema las principales reglas que un veterano como el gestor Mark Mobius emplea en su día a día, como responsable desde hace más de 20 años de los fondos emergentes de Templeton.
Su sencillez y sentido común resultan abrumadoras. Y más en el confuso entorno actual. De hecho, el abandono en brazos del pánico o de la avaricia, con sus consecuentes quebrantos, se deriva en la mayoría de los casos, precisamente, de la ausencia de esa disciplina que ha permitido a unos pocos convertirse en referencia para el resto de los agentes financieros.
De ahí su utilidad. Entre ellos se encuentra sin duda alguna Mobius, cuya última apuesta es por el mercado ruso al calor de la persistente subida del precio del crudo y que disfruta del hecho de que el peso de los países en desarrollo en las carteras de acciones globales es el mayor de la Historia.
Conócete a ti mismo. Es el elemento sustancial. No sólo se refiere a los parámetros fundamentales que definen cualquier inversión: plazo, rentabilidad, riesgo, necesidad de rentas, fiscalidad y similares, sino también a la personalidad y la capacidad de reacción ante los eventos del mercado con objeto de evitar actuaciones precipitadas y económicamente dolorosas.
No te fíes de los demás. Nadie conoce tus circunstancias mejor que ti mismo. Los chivatazos para los que los sueltan. Recopila opiniones pero sé tú quien decide en última instancia. Si delegas la gestión de un capital en un tercero participa con él del ejercicio que se propone en el punto 1. Cuántos “inversores” a largo, sufren con los vaivenes diarios de los mercados. Algo falla.
Desconfía igualmente de la multitud que normalmente tiende a reaccionar de forma extrema. Mantén la cabeza fría, usa un papel para poner los pros y contras a favor de realizar, mantener o deshacer una inversión y actúa en consecuencia. La bolsa está a tu servicio y no al revés. Aprovecha el pánico para comprar y la avaricia para vender. Los cambios de paradigma sólo se pueden derivar de un cambio tecnológico, no lo olvides. Y las valoraciones tienden a revertir a la media. Más de dos desviaciones típicas hacia un lado o hacia otro deberían hacer saltar las alarmas.
No inviertas en nada que no entiendas o que requiera para su comprensión de complicados ejercicios de análisis contable, operativo o financiero. Las grandes ideas son, en muchos casos, las más sencillas, aquellas cuyo mercado potencial puede llegar a ser ilimitado. Los costes son seguros, los ingresos inciertos. Analiza los planes de negocio de abajo arriba y no al revés. Las proyecciones para los banqueros. Recopila la información disponible y sométela a tu juicio crítico que irá ganando en calidad con la experiencia.
Lo importante es el valor, no el precio. La divergencia entre uno y otro es lo que permite la existencia del mercado. No se gana dinero observando cada movimiento que se produce en las pantallas financieras sino sabiendo dónde comprar y cuándo vender. Sobre la base del análisis fundamental, a ser posible no condicionado por la humanidad de los analistas, se puede intentar fijar el timing con el análisis técnico. La asignación de activos es la que determina la mayor parte de la rentabilidad de cualquier cartera, lo que ha hecho multimillonarios a algunos gestores hedge. No lo olvides.
Sé paciente, espacia en el tiempo tus inversiones y actúa en consecuencia con tu tolerancia máxima a la pérdida. En los mercados mucho más importante que saber comprar es tener la disciplina suficiente como para vender la posición, bien porque se ha alcanzado el umbral de rentabilidad esperado, sin que se haya producido una alteración significativa de los parámetros que se utilizaron en su fijación, bien porque ha saltado el stop-loss correspondiente. No metas dinero bueno sobre dinero malo. Enajena y revisa la oportunidad de la inversión y de los niveles al calor de su ruptura a la baja.
Utiliza en tu favor los distintos instrumentos financieros a tu alcance. Los futuros y las opciones pueden ayudarte a conseguir tus objetivos de un modo más fácil y barato que las inversiones plain vanilla o estándar. Aprovéchate de sus posibilidades que ofrecen. Recuerda que es tu patrimonio lo que está en juego. No escatimes esfuerzos ni autolimites tu espectro. Estudia alternativas y aplica lo aprendido en tu propio beneficio. El potencial destructor de los distintos activos financieros depende del uso que se les dé.
Creo que unas buenas reglas para hacernos meditar a más de uno... sí o sí ?
Tengan cuidado ahí fuera...
Saludos,
martes, julio 07, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada