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miércoles, junio 24, 2009

Detrás de cada gran hombre.. qué es lo que hay ?

Si... ya se que este artículo quizá suene a existencialista... pero es que cuanto más conozco a las mujeres de mis colegas... más me doy cuenta del mérito que tienen y del aporte que hacen en lo que ellos mismos son.

Y es que detrás de cada profesional... de cada historia de entrega a un trabajo... a una profesión u oficio... a un proyecto... siempre hay una gran mujer... u hombre.

Vaya este artículo pues por ellas/os.

""Éste artículo es sobre Margie y lo que hace falta tener para ser la esposa de un trader. Se ha escrito mucho acerca de la personalidad de los traders y de lo que hace falta para triunfar en los mercados. No puedo decir, sin embargo, que me haya encontrado con ninguna discusión seria acerca de la psicología de la esposa del trader. Y aun así, mi trabajo con traders profesionales sugiere que el trading puede pasar factura a las esposas y a los matrimonios. Creo que el reto fundamental es que los traders se ven recompensados por una buena toma de decisiones en condiciones de riesgo e incertidumbre. Estas condiciones aseguran que los traders no tengan unos ingresos regulares y predecibles. Cuando daba clases a tiempo completo en Siracusa, tenía un salario fijo y una cátedra en la facultad de Medicina. Aunque Margie y yo teníamos otros problemas, el dinero no era uno de ellos. Teníamos seguro médico, dos ingresos fijos (ella era profesora en aquel entonces) y unos gastos muy razonables.

El trader en una empresa profesional (un banco de inversión, un fondo hedge) normalmente tiene un salario base, pero la mayoría de sus ingresos vienen de su rendimiento. Puesto que estas empresas generalmente están situadas en zonas caras como Manhattan y los suburbios de Connecticut, el salario base no se considera adecuado. Muchas empresas de trading propietario sencillamente no tienen una estructura salarial. En el mejor de los casos, ofrecen un adelanto de los futuros beneficios que debe ser devuelto. Además, la empresa probablemente no ofrezca seguro médico ni pensión a sus traders, puesto que técnicamente son clientes de la empresa (la empresa es su broker), no empleados.

Es cuando el trader trabaja por su cuenta y riesgo que nos encontramos que tiene muy poca seguridad financiera. No hay seguros ni ingresos garantizados. El riesgo y la incertidumbre crean riesgos e incertidumbre para los ingresos familiares. Muy a menudo es la esposa – preocupada por los niños y la casa – la que sufre esta incertidumbre. El trader puede estar a gusto en un entorno incierto; la esposa o la novia a menudo no.

Las investigaciones nos dicen que la ausencia de percepción de control sobre los resultados es una de las principales causas de estrés psicológico. La esposa de un trader no tiene control sobre los mercados, los resultados de trading o los ingresos mensuales. He descubierto que generalmente – incluso en el caso de traders que tienen carreras profesionales que abarcan varias décadas – los niveles de ingresos son cíclicos: hay años malos y años buenos. Muy a menudo, las parejas toman decisiones financieras durante los momentos de mayores ingresos, para después experimentar presión cuando las tendencias y la volatilidad del mercado cambian.

Otro reto al que se enfrenta la esposa del trader es que una de las cualidades que permiten el éxito en el trading – la capacidad para verse inmerso en los mercados – es también una característica que puede hacer que el trader no pase mucho tiempo con su familia. El trader puede llegar a casa para relajarse, desconectar y después prepararse para el día siguiente; la esposa puede querer hablar, que le ayude con la casa y que pase tiempo con los niños. Muchos traders describen el trading en términos de perseguir un sueño. Demasiado a menudo, mientras un cónyuge está persiguiendo el sueño, el otro va tirando cuidando de la casa, consiguiendo llegar a fin de mes y proporcionando unos ingresos estables. Pocas veces se da cuenta el trader que puede que su esposa quiera un sueño distinto: uno más basado en los factores que hicieron que se casasen. Otro de los problemas más habituales que escucho a los traders casados es que traer los problemas del trading a casa crea problemas con la esposa. Crea problemas precisamente porque ensimismarse en esos problemas evita que el trader participe como esposo y padre. A lo largo del tiempo, esto sólo puede traer conflictos y resentimiento. Es en esta situación en la que a las esposas les resulta difícil apoyar a sus parejas en sus desafíos. Muchas veces he escuchado que algunos traders temen volver a casa tras un día con pérdidas, temiendo que les abronque su pareja por estar estresada y no disfrutar más de la relación. Le pregunté a Margie cuál era en su opinión la cualidad más importante para la esposa de un trader y me contestó en seguida: “aguante”. Se refería a la capacidad de pasar por periodos buenos y malos manteniendo una cierta distancia emocional – e incluso sentido del humor – durante los malos. Y aun así, creo que los traders pueden contribuir mucho a la capacidad de aguante de sus parejas.

Dos principios que hacen que los matrimonios funcionen en general son particularmente cruciales para el bienestar de la esposa de un trader:

1. Asuma la responsabilidad del bienestar de su pareja. En los matrimonios de traders que he visto funcionar muy bien, ha sido porque el trader ha echado el resto para asegurarse de que su esposa tiene una carrera profesional o alguna válvula de escape para desarrollarse y expresarse. El trader se ha puesto las pilas en casa, permitiendo que su esposa participe en actividades que le gusten. El trader también se ha esforzado en no traer las presiones del trading a casa y en asegurarse que hay suficiente capital para un “día lluvioso” para poder capear una mala racha en el mercado. A su vez, la esposa ha mantenido su auto-suficiencia para permitir que el trader tenga tiempo en casa para estudiar los mercados o simplemente recuperarse de un día duro. Cuando los matrimonios han funcionado, el trading ha sido en cierta medida una cosa de dos, no tan sólo el trabajo del trader.

2. Vea lo mejor de su pareja. El psicólogo John Gottman ha descubierto que hay cuatro patrones de comunicación que predicen el divorcio (en inglés) con una precisión del 91%: criticismo, ponerse a la defensiva, desprecio y no hacer más que poner pegas. Las parejas a las que les va bien ven su pasado juntos de forma positiva y ven el carácter del otro con admiración. Las parejas con problemas atribuyen los mismos a defectos en la personalidad y el carácter de su pareja: ven lo peor del otro. Para una pareja bien avenida, un defecto es una rareza encantadora; para la pareja destinada al divorcio, es un obstáculo insalvable. Entre las claves para el éxito en el matrimonio mencionadas por Gottman está la capacidad para crear un significado compartido.

La esposa no va a ser la que opere en la mayoría de los casos, ni va a estar necesariamente interesada en los mercados. Es crucial tener una esfera conjunta de interés y actividad que continuamente proporcione nuevas experiencias de intimidad. Estos intereses comunes también permiten que cada miembro de la pareja perciba lo mejor del otro.

No aprendí estas cosas en mi formación como psicólogo. No, las aprendí observando a Margie, a quien se le da tan bien ser madre y esposa como a mí la psicología del trading. Este artículo está dedicado a ella por todo lo que ha hecho para mantener casi un cuarto de siglo de felicidad a través de los muchos altibajos personales y de pareja.

Cuando grabamos nuestras alianzas de matrimonio, escogimos la frase “Pasión Perpetua”. Es una fórmula para el éxito en el amor y en el trabajo. ""

Traducido del original: The Spouse of a Trader: What Makes Marriage Work http://traderfeed.blogspot.com/2007/06/spouse-of-trader-what-makes-marriage.html

martes, junio 23, 2009

Emerging markets... la roca que aguanta

El las reuniones que voy teniendo con inversores y con instituciones durante este año ya lo voy comentando... vale que estamos aun en un mar revuelto, pero ya se vislumbra quien durante todas estas tormentas lo ha hecho mejor y lo sigue haciendo mejor en la época de recuperación.

El sistema económico mundial se ha dado la vuelta como un calcetín. La hegemonía del mundo occidental –herida de gravedad por la actual crisis financiera– está cediendo posiciones en favor de los países emergentes, únicos mercados con el potencial necesario para crecer en medio de la crisis más profunda desde la Gran Depresión.

Estos desajustes han sido, en parte, culpables de la situación actual que atraviesan los mercados, según Sasha Evers, director general de BNY Mellon Asset Management Iberia. “La borrachera de créditos de los países desarrollados contrasta con las elevadas tasas de ahorro de los emergentes. Los primeros tendrán que desapalancarse; los segundos, por el contrario, han de fomentar el consumo interno para compensar la caída de las exportaciones”, explica.

Y es que, como explica Oliver Bell, gestor de Pictet Asset Management, en los últimos años se ha generado una espiral según la cual Occidente compraba productos a los países emergentes a crédito, una práctica que se vio acelerada por los bajos tipos de interés y el fácil acceso a crédito. “Ahora, sin embargo, esta espiral se ha roto y los países con déficit por cuenta corriente tienen que disminuir drásticamente su gasto y fomentar el ahorro”, añade Bell.

La deuda de los países desarrollados en relación con su PIB superará con creces el 100%.

Se invierten los papeles

Desde el punto de vista de la deuda gubernamental, las economías emergentes e industrializadas parecen haber invertido sus roles tradicionales. Así, el apetito por la deuda se ha incrementado en Europa y EEUU, al tiempo que repuntan sus déficit. Por el contrario, los mercados en vías de desarrollo han estado desapalancándose en los últimos ejercicios y ahora muestran bajos déficit fiscales (en algunos casos, incluso, superávit) y poca deuda, sostiene Julian Thompson, gestor de Threadneedle.

De hecho, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, entre 2010 y 2011 la deuda de los países desarrollados superará su PIB agregado y, si se cumpliese el peor de los escenarios, en 2014 este endeudamiento podría representar el 150% de su PIB.

Por el contrario, la deuda frente al PIB para los próximos años de las economías emergentes no alcanzaría el 50%, incluso si la recuperación fuese más lenta de lo esperado. En opinión de Thompson, de Threadneedle, la principal diferencia entre las ratio de deuda del mundo desarrollado y el emergente es el limitado impacto que la actual crisis ha tenido sobre las arcas públicas de este mercado, a excepción de los países de Europa del Este.

El experto recuerda que, según las estimaciones del FMI, el coste de la crisis para las economías desarrolladas asciende al 43% del agregado de sus PIB, mientras que a las economías emergentes tan sólo les supondrá un 2,3% de su producción anual.

En resumen, que el área latinoamericana y asiática pueden ser algo más que una moda pasajera en la inversión y que haríamos bien en apuntalar allí nuestras inversiones y en ir seleccionando valores que se aprovecharán de las mejores perspectivas tanto a nivel exportación como a nivel de consumo interno que tienen estas áreas.

Como suelo decir en mis cursos... la "teoría de los vasos comunicantes" vuelve a funcionar de nuevo... y es que cuando la globalización hace de puente entre un vaso medio lleno y medio vacío... ya saben lo que acaba ocurriendo no ? es mera física...

Saludos

domingo, junio 21, 2009

Nos libramos del fin del mundo ?

Releyendo la prensa del fin de semana y tratando de reflexionar sobre lo acontecido en las últimas jornadas... uno se da cuenta de que los últimos datos macro americanos nos vienen a decir que la cosa, cuanto menos, no va a peor.

Hódar en Expansión del fin de semana hace un buen resumen de las opiniones aun encontradas de muchos analistas e inversores... unos diciendo que se acaba el mundo... otros (políticos mayoritariamente) que estamos viendo brotes verdes.

Entre ostras muchas cosas, algunos pronostican la desintegración del sistema monetario internacional. Una ola de quiebras del comercio, la banca y bienes raíces. Una crisis terminal de los Bonos del Tesoro norteamericano, el dólar y la libra. No es la primera vez que algunos se descuelgan con textos semejantes.

Algunos llegan a hablar de hambruna a nivel mundial, revueltas callejeras y sublevaciones. Tales augurios fueron, hasta el pasado mes de marzo, el pan nuestro de cada día. Vuelven a serlo ahora en cada ocasión en la que las bolsas retroceden más de dos días consecutivos.

No aportan absolutamente nada, ni propugnan un programa de soluciones. Se trata sólo de un canto al desaliento. Un lamento de quien ha caído en una profunda depresión, o en el mayor de los desánimos, pero que puede ir minando el ánimo de algunos inversores, e incluso animándoles a adoptar posiciones cortas, en un mercado que les está pasando una factura que los va a desplumar.

No estamos ante una situación que permita echar las campanas al vuelo, y mucho menos en España. Los mercados están cotizando el hecho de que se haya salvado al sistema financiero y que se estén sentado las bases en las que apoyar una recuperación económica.

Sabemos que no será una cuestión a resolver en cuatro días, pero es inevitable, cuando se viene del pesimismo extremo – que siempre es el punto de partida de las fases alcistas–, que los datos macro menos malos se valoren como positivos. No empeorar, es siempre el primer paso para iniciar una mejoría. Y en eso estamos, pero sin prisas, y sin perder los nervios y, por supuesto, sin apostar contra tendencia.

Los tres días de caída, en la semana que hoy se cierra, han sido duros. Las subidas del jueves y viernes no han permitido, a muchos valores, recuperar los precios del viernes anterior. Algunos han quedado seriamente tocados; otros, entre los que Santander brilla con luz propia, han establecido nuevos máximos anuales.

Está fuera de toda duda que los mercados tienen que corregir. Pero estamos viendo que en cuanto la bolsa baja tres días, el dinero entra al quite. Y lo hace desde Wall Street, trasladando su efecto a todas las bolsas del Viejo Continente. Corregirán pero no van a dejar que se desplome.

Los inversores que asumen pérdidas deben mantener la calma. Veremos recortes, pero los precios volverán a subir y se irán reduciendo sus pérdidas. Los que siguen fuera, lo tiene muy mal. Cualquier caída las va a parece pequeña para entrar. Y los que acumulan plusvalías impensables, no es ninguna tontería recoger la cosecha y dar por cerrado, al menos de momento, 2009.

El verano está a la vuelta de la esquina... y el sol sale para todos.

Saludos,

miércoles, junio 10, 2009

Cuidado con la renta fija soberana...

Aunque más bien debería decir "terror con la renta fija con riesgo país..." como comenta hoy McCoy en una reflexión sobre cómo se están moviendo hacia arriba los tipos de interés a corto plazo.

Primeros brotes verdes ? No lo tengo tan claro... personalmente creo que está habiendo un efecto expulsión y parte del dinero no considera justificado lo poco que paga el riesgo país y las posibilidades de que este riesgo vaya a peor (rebaja de ratings en países) mientras que las empresas aun están pagando spread altos que en muchos casos son injustificados.

Saquen sus propias conclusiones... pero básicamente yo me hago una cuenta : doble de deuda pública debería implicar mayores tipos de interés sí o sí... a no ser que haya doble de billetes en circulación... algo que dado que el multiplicador del dinero está yéndose para abajo debido a la falta de complicidad de los bancos en dinamizar el préstamo no supliría el primer efecto. Vamos... que de aquí al año próximo podríamos ver un repunte en tipo de interés que arrasara con algunos mercados e hiciera olvidar los brotes verdes... por lo que estemos atentos.

Les dejo con el artículo de McCoy.

Desde que se conocieron los datos de empleo en Estados Unidos el pasado viernes, se ha producido un doble fenómeno interrelacionado de extraordinario calado en los mercados financieros. Otra cosa es que esté o no justificado, cosa que sinceramente dudo. Pero lo cierto es que la sorpresa de unas cifras de destrucción de puestos de trabajo menores y, por tanto, mejores de lo esperado ha generado un fuerte rebote del dólar, tal y como casualmente anticipábamos en los Valores Añadidos del miércoles y jueves, y la mayor caída en los últimos 30 años de la rentabilidad del bono a 2 años norteamericano en apenas día y medio: cerca de 50 puntos básicos, del 0,9% al 1,4%. Echen cuentas de lo que supone individualmente y en las carteras de baja duración. Un movimiento brutal este último de extraordinaria importancia como veremos a continuación.

Vayamos en primer lugar con el dato. Evidentemente es bueno toda vez que se produce una ralentización en el ritmo de despidos en aquel país. ¿Un brote verde? Bueno, está por ver. Y es que la tasa de desempleo se dispara hasta el 9,4% como consecuencia de que los nuevos entrantes en el mercado laboral no encuentran lugar donde trabajar. Efectivamente se va menos gente a la calle. Pero la cara de esta moneda tiene una cruz y ha de ser contemplada en su totalidad. En la medida en que la economía crezca por debajo de su potencial será incapaz de asumir nueva mano de obra y la cifra agregada de paro continuará deteriorándose hasta niveles cercanos al 11%. Veremos a ver si el efecto construcción de inventarios que se espera en el segundo semestre del año en Obamaland, y que muchos analistas asocian con el final del primer estadio de la recesión, ayuda a este parámetro o no. De no producirse una mejora, sería una dramática señal que se explicaría, casi con total seguridad, en términos de ganancias de productividad por disminución de los costes laborales unitarios. Sacrificio general en renta disponible para poder currar. No queda otra.

Con independencia de la bondad o no de la cifra de finales de la semana pasada los mercados, acertada o erróneamente, han dictado su particular sentencia, que algunos asocian, no obstante, a una cuestión de demanda y oferta: Estados Unidos no está tan mal como parece y, por tanto, su divisa padece de un menor riesgo de colapso que 24 horas antes, toma ya perspectiva, mientras que su deuda soberana a corto plazo refleja unos tipos que no son los que en realidad corresponde a la situación del país. De hecho los Fed Funds se han disparado y anticipan tipos al 1,5% dentro de un año contra el 0,25% actual. Uno no deja de sorprenderse del poder, aún en estos tiempos, de los flujos financieros que actúan como rebaños guiados, en primer lugar, por esos perros mastines que son los derivados. Ni de cómo se hace de un dato tendencia pese a emerger, es el caso que nos ocupa, como oasis en medio de un desierto cuya dimensión es inabarcable a simple vista.

El aumento en rentabilidad de la renta fija a corto plazo, y su consecuente caída en precio, que se reproduce en menor escala en otros tramos de la curva de tipos, supone un aplanamiento en la pendiente de la misma tras haber alcanzado el diferencial entre el 2 y el 10 años máximos históricos la semana pasada. Si tomamos como válido el argumento que entonces se esgrimía para justificar tal baja rentabilidad de los plazos más cortos y el aumento de rendimiento de los largos -que habían pasado del 2% al 3,7% en lo que va de 2009-, la búsqueda por parte de los inversores de seguridad como consecuencia de las incertidumbres acerca del presupuesto y la capacidad de repago de los Estados Unidos en el tiempo, no es difícil concluir que todos aquellos agentes económicos que se ven obligados a ajustar los precios de este activo a su valor de mercado antes de su vencimiento, inversores institucionales fundamentalmente, se han encontrado con un bonito roto en sus carteras, que sigue al que anteriormente les habían regalado tanto el 10 como el 30 años de enero a mayo. La burbuja de la renta fija que algunos advertíamos ya a principios de año no deja ya títere con cabeza.

Un encarecimiento que, a su vez, puede tener implicaciones para la recuperación a corto de la economía. Aunque es cierto que las políticas monetarias y fiscales expansivas tradicionalmente conducen a fenómenos de inflación, que algunos defienden que tienen una causa exclusivamente derivada de la oferta de dinero, lo cierto es que el efecto multiplicador de la primera no se está materializando a día de hoy, resultando a mi juicio una aberración la prisa que están mostrando las entidades financieras estadounidenses por devolver las aportaciones al Tesoro tan lejos como están de recuperar la normalidad en su balance; por su parte, la política presupuestaria no sirve en tanto en cuanto la capacidad productiva excedentaria de la economía sea tan elevada. Queda por resolver la paradoja de las materias primas, de enorme correlación con el dólar. Hecha esa salvedad, es fundamental para la recuperación el mantenimiento de los incentivos en ambos ámbitos dependientes de la autoridad, con independencia de la obligatoriedad de un plan de contingencia para prevenir los excesos opuestos en cuanto los mismos comiencen a manifestarse.

El repunte puede ser una piedra en el camino de la consecución de tal objetivo.

Dicho esto, las implicaciones de un movimiento de este tipo suelen ser relevantes y negativas para las bolsas, y más en un entorno como el actual en el que gran parte de su despegue, rebote o inicio de un nuevo mercado alcista, se deriva del buen comportamiento de unas entidades financieras que son las principales perjudicados por el aplanamiento de una curva que afecta a su margen de intermediación, toda vez que la esencia de su actividad es financiarse a corto para financiar a largo, banca mayorista y corporativa aparte. De hecho, según ha calculado Credit Suisse, por cada 1% de menor diferencial entre el 2 y el 10 años en Estados Unidos, 110.000 millones de beneficios antes de provisiones dejan de obtener los bancos de aquel país. Ya comentamos en su día que el selectivo a vigilar el es S&P500 norteamericano que sigue en la horquilla entre 878 y 950, proceso de convergencia que terminará de romper con fuerza hacia un lado o hacia otro. El Eurostoxx tiene que poder con el 2.500 mientras que el IBEX, tras superar el 9.460 tiene el camino expedito al 9.800. Servidor, de momento, seguiría fuera ante la ausencia de balance adecuado riesgo rendimiento. Una ruptura clara de esos niveles haría, entonces sí, que me pusiera la venda y a rezar. Y es que the trend is your friend…