Podemos leer en el confidencial del fin de semana un buen artículo sobre este desconocido gestor para la mayoría, que ha crecido a la sombra del Value en la gestión de activos.
Las grandes mentes comparten, en muchas ocasiones, manera de pensar y de ver el mundo. En el ámbito de los negocios no es diferente. La filosofía value, creada por Benjamin Graham en su clásico libro Security Analysis que consiste en invertir en empresas con sólidos fundamentales y que coticen por debajo de su valor real (de ahí lo de value), ha guiado y guía los pasos de verdaderas figuras de la inversión.
Warren Buffett es su máximo exponente a nivel internacional y su fidelidad a esta manera de entender los negocios e invertir no sólo le ha granjeado una gran fama a nivel internacional como gurú de las inversiones, también le ha reportado suculentas ganancias. Mason Hawkins (Southeastern Asset Management) o Edward Lampert (Sears Holding), llamado éste último, a recoger el testigo de Buffett, también siguen a pies juntillas esta filosofía de inversión.
En España, los exponentes más claros son el inversor indio afincado en Canarias, Ram Bhavnani, y en el ámbito de la gestión pura y dura, el equipo de Bestinver capitaneado por Francisco García Paramés.
Ahora, otro nombre empieza a cobrar protagonismo a nivel internacional. Se trata de Bruce Berkowitz, nombrado mejor gestor de fondos de la última década por Morningstar, por su espectacular trabajo al frente de Fairholme Fund.
Una filosofía muy rentable
El value investing ha sido una de las filosofías de inversión más sólidas y rentables en los últimos cien años, aunque fue, de todos los estilos, el que peores resultados obtuvo en 2007 y 2008. Esta estrategia gana menos que la bolsa cuando ésta vive burbujas como la tecnológica o la financiera (cuando todo está muy caro), pero, a cambio, logra una gran estabilidad en sus resultados y un buen rendimiento cuando la bolsa flaquea, lo que permite identificar grandes oportunidades individuales de ganancia.
Para Berkowitz, estas oportunidades tienen nombres y apellidos: AIG y Citigroup. Estas dos compañías, dos de las más castigadas por la crisis financiera, son sus últimas apuestas. De hecho, se muestra muy positivo con algunas de las firmas más castigadas por la crisis. Según confesaba recientemente a Barron’s, "estamos llegando a un punto en el que encontrar grandes inversiones va a ser mucho más difícil".
Pero no sus únicas apuestas. Aunque él y Buffett emplean métodos diferentes para seleccionar sus inversiones, comparten en cartera algunos valores como Coca-Cola, American Express o la propia Berkshire Hathaway, que capitanea el Oráculo de Omaha.
Ignorar a la multitud y no invertir en valores que no entiende
"No hagas caso a la multitud" es una de sus máximas junto a “no inviertas en aquello que no entiendas". De ahí que no se sintiera atraído por AIG, Bear Stearns o Lehman Brothers, a pesar de lo baratas que parecerían sus acciones. Hay que ignorar lo que hace la mayoría.
"A principios de esta década, cuando los precios del petróleo y del gas eran mucho más bajos y la gente estaba muy bajista en estos sectores, nosotros encontramos un puñado de compañías que pensamos que podían hacerlo excepcionalmente bien en casi cualquier entorno de precios. Fue el caso de la canadiense Natural Resources, poco conocida en Estados Unidos y dirigida por un auténtico ordenador humano, Murray Edwards", aseguraba en una entrevista. Recientemente lo hizo al entrar en Citigroup y AIG.
Berkowizt achaca los buenos resultados de su fondo, precisamente, a su voluntad de ir contra lo que hace la mayoría, como explicaba a Bloomberg Televisión en enero (ver vídeo). Este gestor presta especial atención se centra en la cantidad de efectivo que producen las compañías, una estrategia que le ha permitido mantenerse alejado de los valores financieros durante la crisis de 2008.
Gran concentración de la cartera
Su manera de invertir es bastante sencilla. Gestiona una cartera concentrada en un puñado de valores, al igual que Buffett, y su objetivo son compañías infravaloradas. "Si puedo invertir en mi mejor idea, para qué voy a hacerlo en la diez o la veinte. Cuantas más posiciones tengas, más situado en la media estás". A finales de 2009, sus cinco mayores participaciones representaban el 53% de toda su cartera, porcentaje que se ampliaba casi al 80% en con sus diez mayores inversiones.
Tras su paso por Smith Barney y Lehman Brothers como máximo responsable de la gestión de carteras, Berkowizt fundó en 1999 Fairholme Capital Management donde ha conseguido el reconocimiento a nivel internacional a su trabajo en los últimos diez años.
Su capacidad para seleccionar valores es algo que le diferencia del resto y la cartera de Fairholme está llena de firmas con precios realmente atractivos que generan un elevado cash flow. Su estrategia le ha permitido conseguir una estela a largo plazo espectacular y su gran cantidad de efectivo le ha permitido limitar la volatilidad. A finales de marzo, el retorno anual era del 11%, frente al 3% del Standard &Poor’s en ese mismo periodo.
Aunque Berkowizt no es perfecto. También ha tenido años malos, como el resto de inversores value. En 2008 firmó el peor año de su historia con una caída del 28%. Pese a ello, reconocía en una entrevista reciente que aunque el batacazo de las bolsas había dañado el rendimiento de sus fondos, había sido una bendición.
Free cash flow yield
El gran track record de Fairholme Fund ha permitido 'engordar' su tamaño que ha experimentado un espectacular crecimiento al pasar de unos pocos millones de dólares a más de 10.000 millones. "Lo ha conseguido hacer de manera magistral gracias a la modernización de su cartera en múltiples ocasiones durante los últimos diez años en un continuo esfuerzo de conseguir las mejores gangas", asegura una persona cercana a él.
También concede gran importancia al cash flow libre que genera una empresa en relación al precio que paga por ella. Le gusta elegir empresas con doble dígito de free cash flow yield (%) (cash flow libre por acción/precio de mercado de la acción). “El equipo gestor de una empresa es un factor importante, pero la habilidad de una empresa de generar intrínsecamente cash flow es probablemente más importante”.
domingo, abril 18, 2010
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