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lunes, febrero 15, 2010

Riesgo país : el juego está llegando a su fin...

Genial reflexión la que hace el analista John Mauldin acerca de la deuda soberana y de los excesos de los países desarrollados. Si hace apenas unos meses invertíamos pensando en riesgo de crédito de empresas privadas... en los próximos meses es riesgo de crédito soberano de lo que hablamos. Nada más y nada menos !

La siguiente década dibuja un panorama en el que los países antes emergentes van a adelantar rápidamente a los antes llamados desarrollados, que gastaron por encima de sus posibilidades en la época de bonanza. El tiempo... y las deudas ponen a cada cual en su lugar... y mientras los países desarrollados se enfrentarán a pérdida de gasto social, inversiones y a una elevación de impuestos, el resto pasará precisamente a vivir lo contrario.

Les dejo con esta reflexión... con el deseo de que cada cual saque sus propias conclusiones....

"El analista John Mauldin dibuja un panorma desolador a la hora de hablar sobre la deuda soberana. Como vengo diciendo desde hace tiempo, explica, el mundo desarrollado ha tomado malas decisiones para resolver sus problemas, a menudo las más fáciles. Ahora, hemos entrado en una fase donde las decisiones están limitadas por la naturaleza del mercado.

Nuestro futuro económico es el producto de nuestras decisiones políticas. No tenemos buenas opciones. En Grecia, no hay un botón mágico para solucionar los problemas. Y las opciones son desastrosas o nefastas.

La creación del Euro permitió a los países mediterráneos como Grecia sobrevalorar sus divisas en relación a países como Alemania, lo que permitió a sus ciudadanos elevar su poder adquisitivo. Además, con bajos tipos de interés, el Gobierno griego pudo endeudarse más para financiar sus gastos de manera incontrolada.

Además, Grecia mintió sobre sus finanzas públicas para acceder al euro, porque nunca cumplió la disciplina fiscal que se le exigía. Su deuda total es de $254.000 millones, y en 2010 necesita financiar deuda por $64.000 millones. Sin algún tipo de rescate, simplemente no podrán atender los vencimientos de deuda.

Y las condiciones para que reciban ayuda son severas. Deben reducir el déficit en cuatro puntos en 2010, lo que implica recorte del gasto y subida de impuestos, lo que en la práctica supone cortar el crecimiento económico y volver a caer en recesión. Ese es el precio que debe pagar Grecia por recibir ayuda.

Si Grecia realiza los recortes que le exigen, el PIB nominal caerá entre un 4% - 5% durante los próximos tres años. Los ingresos fiscales también bajarán incluso con aumento de impuestos. A eso hay que añadir la emisión de otros $100.00 millones en deuda durante los próximos tres años. Eso es lo que un colega llama un pacto de suicidio nacional.

Normalmente, un país así devaluaría su moneda. Pero esto no es posible ahora dentro de la Zona Euro. La opción nefasta sería que Grecia cayera en una gran recesión o una depresión. La opción catastrófica es que Grecia haga una bancarrota.

Pero el miedo al contagio es grande. Dicen que Grecia solo supone el 2,7% del PIB de la Zona Euro, pero Bear Stearns sólo tenía el 2% de los activos bancarios en Estados Unidos. Y miren lo que pasó.

Para Alemania, la deuda de Irlanda, Portugal y España es un problema mayor. Si hay un contagio, deben estar preocupados y tomar cartas en el asunto. La caída de Grecia puede provocar una crisis crediticia, ya que provocaría un problema a la hora de valorar la deuda soberana de otros países. Estamos llegado al punto anticipado por Milton Friedman hace muchos años. Y no hay acuerdo sobre qué hacer.

Esto no es un problema griego ni europeo. La deuda y los déficits sin control son un problema para el mundo desarrollado. Los griegos son sólo los primeros. El contagio llegará hasta Estados Unidos si el país no logra poner sus finanzas en orden. El plan actual es insostenible. En algún momento, podemos ser Grecia. Tenemos la ventaja de que nuestra deuda es en dólares, pero esto sólo nos ayudará hasta cierto punto.

Hay un límite sobre cuánta deuda puede emitir un país sin caer en una crisis fiscal. Este límite es diferente en cada país, pero el mercado de bonos marca ese límite. Y hay muchos países desarrollados acercándose a ese límite.

Estamos llegando al final del juego. En cada país, las opciones que se han tomado en las últimas décadas provocarán que finalmente ninguna opción que se pueda tomar sea buena. Y contra más retrasamos las decisiones adecuadas, más difíciles son de tomar.

Para algunos países implicará deflación, para otros una inflación descontrolada. Pero los países con políticas sensatas y déficits prudentes saldrán adelante.

Durante las últimas décadas, hemos ignorado el riesgo país en el mundo desarrollado. Esto ya no es una opción segura"

Extraido de Bolsamania.com