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viernes, abril 23, 2010

No sobran parados... faltan empresarios !!

Era un titular que tenía hace varios días en la cabeza...y que aprovecho para introducir el artículo de Marc Vidal, con el que no puedo estar más deacuerdo. Saquen sus propias conclusiones...

"Los emprendedores están siendo perseguidos por la administración.

Lo creo firmemente. A nuestros dirigentes se les llena la boca de ayudas y mecanismos sofisticados de soporte que son cartón piedra. La gente que se enfrenta al reto de arrancar un proyecto en este país está en franco peligro de extinción.

A veces, cuando doy alguna conferencia sobre el concepto de emprendeduría y los modelos de uso para sobrevolar la crisis, descubro ante mí centenares de personas ataviadas con libretas esperando apuntar fórmulas mágicas que permitan a sus negocios crecer de inmediato. Saben que no pueden contar con la tecnocracia económica de este país. Aquí nadie les va a echar ningún cable, y si se lo echan será para estrangularlos. España está diseñada por tecnócratas ineficientes que deben proteger grandes estructuras laborales vinculadas a sindicatos y empresas protoinstitucionales.

La explicación es sencilla.

Hay una voluntad ciega por crear un cuerpo social dependiente, supeditado a la dinámica administrativa y, fundamentalmente, poco crítico. Me desespera el escaso impulso de nuestra sociedad en términos de reacción ante lo injusto o lo impresentable. Parte de la fórmula estratégica elegida para lograr ese silencio humillante es el de impedir las capacitaciones de la gente para atender sus propios destinos. Emprender no es un gesto, es una esencial manera de afrontar la vida. Los intentos por paralizar esas iniciativas se esconden detrás de la propaganda vacía y falaz con la que nos bombardean a diario desde diversos departamentos de la administración. No les interesa que el calcetín se dé la vuelta.

Si nos alejamos de la voluntad retorcida de quienes mandan, podremos abordar lo verdaderamente importante: la capacitación de una sociedad decadente y en crisis cuya única salida pasa por su propio impulso. En un país donde entrar en mora por un crédito con el que afrontaste un proyecto se convierte en un lastre a perpetuidad, el valor que se le supone a quien se pone al frente de un negocio desde cero es muy alto. Hay que aprovechar ese elemento siniestro y olvidarse de oligarcas malintencionados, dirigentes ineficientes que apenas saben que es eso del sistema privado o de enchufados de partido que fuera de esos círculos no tendrían donde caerse muertos.

A los que se ponen al timón de sus propia vida, ya sea con su propio negocio o como emprendedores por cuenta ajena (aquellos que asumen como suyo el proyecto de otro) les esperan cuestas y curvas que muchas veces impulsarán con fuerza el deseo de renunciar. La verdad es que no hay elixir del éxito en esto de montar empresas. Lo único que hay son fases y situaciones que te pueden acercar o alejar de los objetivos. Todo empieza con un sueño que asume un visionario, continúa con un promotor que pone en marcha ese sueño y un gestor que lo rentabiliza. Habitualmente un proyecto que arranca lo hace de la mano de una sola persona y poco más. Es imposible que un individuo reúna esas tres virtudes. Emprender es saber pactar y asociarse, algo que nuestra cultura del subsidio nos impide de origen y que supone un cambio de paradigma muchas veces.

Otra de las características del emprendedor y sus posibilidades es que su apellido le condiciona mucho. En el caso de que fracases una primera vez en un proyecto de emprendeduría, si te llamas Gómez o García estás acabado para el resto de tus días. Si por el contrario te llamas Ford o Hamilton, se te incluye en un selecto grupo de los experimentados que se arruinaron una vez y, se presupone, ha adquirido conocimientos de los riesgos que tiene emprender.

Montar negocios en este país es tóxico para la clase dirigente. Les produce sarpullido. Prefieren las manadas sindicales bien estructuradas y controladas. Aquí todo el sistema gira alrededor de ajusticiar al emprendedor que fracasa y con ello se afianza el miedo al fracaso. Es el modo por el que se le quitan las ganas a los que pensaban ponerse al frente de algún proyecto. Para los que les haga zozobrar ese pánico, para los que el pavor a caer heridos en el intento de emprender les paralice, dejadme que os advierta que perderlo todo, una o dos veces es algo muy nutritivo.

Aunque suene a locura, os aseguro que arruinarse es algo maravilloso. Enseña una barbaridad.

Un emprendedor fracasado es un cadáver económico con un reto ante si de incalculable valor por estar obligado a poner en marcha toda la maquinaria de supervivencia, ese talento latente que no nos enseña nadie a activar.

Yo he fracasado más de una vez y me he levantado. Conozco otros que así lo han hecho también.

Sé que decir esto ahora es duro pues el escenario actual es un lodazal profundo que no para de aumentar su extensión. Eso es lo que tenemos, y las opciones son pocas: emigrar o emprender. La mejor combinación es emprender emigrando por cierto.

El horizonte es siniestro, pero hay que seguir viviendo y, en medio de la tormenta, hay vientos favorables, sólo hay que identificarlos. Me he dedicado muchos años a definirlos para viabilizar empresas y os aseguro que están ahí. No son los que nos cuentan o presentan en campañas del tipo “esto ya se acaba” o “brotes verdes por todas partes”, nada tiene que ver con el camelo de los ejemplos que daban los de “estoloarreglamosentretodos”. No, ahora es diferente. No son evidentes, no hay muchos, pero hay territorios por explorar que ofrecen respuestas a momentos de crisis profunda como esta. Lo peor está por venir, ese es un elemento a tener en cuenta precisamente para arrancar, no para detenerse.

Conozco muchos empresarios de éxito que fracasaron alguna vez. De hecho el 75% de los grandes emprendedores que han superado proyectos de éxito fracasaron alguna vez con anterioridad. Os pido que, cuando alguien os anuncie ilusionado que “va a montar una empresa” no le respondáis “¿estás seguro?, ¿Sabes lo complicado que está todo ahora mismo?”. Esto no lo vamos a arreglar entre todos por inseminación artificial, pero algo hay que hacer.

Por mi parte propongo no tragar, denunciar, no aceptar esas campañas buenistas y ayudar a emprender a otros, poner en marcha proyectos y dejar de mirar al horizonte con miedo. Asociémonos con aquellos que tienen proyectos similares, superemos esa tradición individualista de quien emprende. Hablad con la competencia, solucionad en común, investigad juntos.

La clave es sumar. En estos tiempos complejos, lo sofisticado y la adición de voluntades proporciona energía. Recordad que la clase dirigente no quiere que nos reconozcamos entre nosotros. Si entre los emprendedores hubiera la opción de reconocernos, si entre los autónomos se generase un modelo organizativo eficiente, otro gallo cantaría.

En una ocasión un senador romano propuso que los esclavos llevaran brazaletes blancos, porque se habían hecho tan ubicuos que ya no había manera de distinguirlos de la ciudadanía. Su idea fue rechazada por el Senado, con la razón de que “si los esclavos supieran cuán elevado es su número podrían acabar con nosotros". Pues eso, pongámoslos un brazalete… lo van a flipar este pelotón de inservibles con salvoconductos de todo tipo."

Todo un alegato, sí señor !

lunes, abril 19, 2010

Paulson, o cómo buscar al pichón...

El boom inmobiliario convirtió Wall Street en un casino, en el que los productos exóticos apoyados en hipotecas se usaban como moneda de cambio. Pero en la primavera de 2006 eran pocos los gestores de fondos que iban a contracorriente. Uno de ellos era John Paulson. Creyó que la burbuja estallaría y arrastraría a los activos hipotecarios. Gracias a sus apuestas arriesgadas, ganó 8.000 millones entre 2007, 2008 y 2009.

Lo que pasó después es conocido. Bear Stearns fue rescatada por JPMorgan Chase; Lehman Brothers se derrumbó y Bank of America se hizo con Merrill Lynch. En plena hecatombe, Paulson emergió como una estrella. La mayor crisis financiera desde la Gran Depresión le convirtió en uno de los gestores de hedge fund (fondos de alto riesgo) más poderosos del mundo.

En 2007, cuando se cocinaba la crisis, Paulson se anotó un beneficio de 3.700 millones de dólares.

Ni siquiera George Soros fue capaz de amasar tanta fortuna. Un año después, con los bancos
hundidos por las pérdidas, ganó 2.000 millones. Y en 2009, con la crisis dejando a millones de familias sin hogar, sumó otros 2.300 millones. Sólo perdió dinero una vez en 16 años.

El hedge fund que lleva su nombre fue fundado en 1994, con una inversión de dos millones y un par de empleados. Ahora maneja activos por un valor cercano a los 36.000 millones. Y para invertir en Paulson & Co., el desembolso mínimo que exige a un particular es de cinco millones o 25 millones para los institucionales. Ocho de cada 10 inversores son extranjeros.
John Paulson, de 54 años, se graduó en finanzas por la escuela de negocios de la Universidad de Nueva York. Fue el primero de su clase. Tiene un máster por Harvard. Empezó a trabajar en Boston Consulting Group. Después estuvo bajo la batuta de Leon Levy en Odyssey Patners, antes de pasar al departamento de fusiones de Bear Stearns. Su último peldaño lo pisó en Gruss Partners.

Ya en 2005, en plena orgía inmobiliaria, le preocupó el deterioro en la calidad del crédito, el exceso de apalancamiento de las firmas financieras y la manera en la que se valoraba el riesgo asociado a activos hipotecarios. Sospechó que se estaban dando préstamos a gente insolvente. Y para proteger a sus inversores, apostó a que perderían valor.

Pero para que su estrategia tuviera éxito, debía dar con el vehículo de inversión adecuado. Así fue llamando una a una a la puerta de las grandes firmas de Wall Street, como Goldman Sachs o Deutsche Bank, los grandes empaquetadores de deuda. El nombre de Paulson aparece ahora citado en los cargos por fraude del regulador del mercado de valores contra Goldman.

Esencialmente Goldman creó un paquete a base de hipotecas subprime conocido como Abacus, que ofreció a sus clientes como una buena inversión. El banco permitió que Paulson eligiera las hipotecas que iban a perder valor. Goldman ayudó después al hedge fund a apostar contra esa cesta. Era como vender un coche sabiendo que tendría un accidente, porque sus frenos estaban rotos.

Goldman no informó a sus clientes de que Paulson estaba detrás, ni que iba a jugar a la contra sabiendo que esos activos que se vendían como buenos desaparecerían. El gestor de fondos se anotó unas ganancias de 1.000 millones y Goldman ingresó 15 millones en comisiones. Pero Paulson no hizo nada ilegal, porque no estaba obligado a hacer público el conflicto de interés.
Sin embargo, no son pocos los que acusan a especuladores como Paulson de agravar la crisis y dejar las miserias del resto. Ocurrió a raíz del escándalo que tumbó a la eléctrica Enron, donde los conocidos como short-sellers, vendedores a corto, hicieron fortuna apostando contra la compañía. Lo mismo sucedió con las puntocom. Y una década después, Dick Full, ex consejero de Lehman Brothers, y Alan Schwartz, de Bear Stearns, miraron hacia ellos para justificarse.

El fondo de John Paulson, una de las mayores firmas en una industria que maneja 1,5 billones, se registró voluntariamente en la SEC en febrero de 2004, por lo que está sujeto a las inspecciones de supervisión y debe entregar información regular de sus actividades. En una nota, ayer rechazó que participara en la selección de los valores de Abacus, tal y como dijo la SEC.

Buena recopilación de hechos que podíamos leer ayer en el país... ahora bien, quién es el culpable ? es que sabía donde había oro o el que le fabricó la pala a sabiendas de lo que había detrás ?

domingo, abril 18, 2010

Ignore a la multitud o la vuelta al Value por Berkowizt...

Podemos leer en el confidencial del fin de semana un buen artículo sobre este desconocido gestor para la mayoría, que ha crecido a la sombra del Value en la gestión de activos.

Las grandes mentes comparten, en muchas ocasiones, manera de pensar y de ver el mundo. En el ámbito de los negocios no es diferente. La filosofía value, creada por Benjamin Graham en su clásico libro Security Analysis que consiste en invertir en empresas con sólidos fundamentales y que coticen por debajo de su valor real (de ahí lo de value), ha guiado y guía los pasos de verdaderas figuras de la inversión.

Warren Buffett es su máximo exponente a nivel internacional y su fidelidad a esta manera de entender los negocios e invertir no sólo le ha granjeado una gran fama a nivel internacional como gurú de las inversiones, también le ha reportado suculentas ganancias. Mason Hawkins (Southeastern Asset Management) o Edward Lampert (Sears Holding), llamado éste último, a recoger el testigo de Buffett, también siguen a pies juntillas esta filosofía de inversión.

En España, los exponentes más claros son el inversor indio afincado en Canarias, Ram Bhavnani, y en el ámbito de la gestión pura y dura, el equipo de Bestinver capitaneado por Francisco García Paramés.

Ahora, otro nombre empieza a cobrar protagonismo a nivel internacional. Se trata de Bruce Berkowitz, nombrado mejor gestor de fondos de la última década por Morningstar, por su espectacular trabajo al frente de Fairholme Fund.

Una filosofía muy rentable

El value investing ha sido una de las filosofías de inversión más sólidas y rentables en los últimos cien años, aunque fue, de todos los estilos, el que peores resultados obtuvo en 2007 y 2008. Esta estrategia gana menos que la bolsa cuando ésta vive burbujas como la tecnológica o la financiera (cuando todo está muy caro), pero, a cambio, logra una gran estabilidad en sus resultados y un buen rendimiento cuando la bolsa flaquea, lo que permite identificar grandes oportunidades individuales de ganancia.

Para Berkowitz, estas oportunidades tienen nombres y apellidos: AIG y Citigroup. Estas dos compañías, dos de las más castigadas por la crisis financiera, son sus últimas apuestas. De hecho, se muestra muy positivo con algunas de las firmas más castigadas por la crisis. Según confesaba recientemente a Barron’s, "estamos llegando a un punto en el que encontrar grandes inversiones va a ser mucho más difícil".

Pero no sus únicas apuestas. Aunque él y Buffett emplean métodos diferentes para seleccionar sus inversiones, comparten en cartera algunos valores como Coca-Cola, American Express o la propia Berkshire Hathaway, que capitanea el Oráculo de Omaha.

Ignorar a la multitud y no invertir en valores que no entiende

"No hagas caso a la multitud" es una de sus máximas junto a “no inviertas en aquello que no entiendas". De ahí que no se sintiera atraído por AIG, Bear Stearns o Lehman Brothers, a pesar de lo baratas que parecerían sus acciones. Hay que ignorar lo que hace la mayoría.

"A principios de esta década, cuando los precios del petróleo y del gas eran mucho más bajos y la gente estaba muy bajista en estos sectores, nosotros encontramos un puñado de compañías que pensamos que podían hacerlo excepcionalmente bien en casi cualquier entorno de precios. Fue el caso de la canadiense Natural Resources, poco conocida en Estados Unidos y dirigida por un auténtico ordenador humano, Murray Edwards", aseguraba en una entrevista. Recientemente lo hizo al entrar en Citigroup y AIG.

Berkowizt achaca los buenos resultados de su fondo, precisamente, a su voluntad de ir contra lo que hace la mayoría, como explicaba a Bloomberg Televisión en enero (ver vídeo). Este gestor presta especial atención se centra en la cantidad de efectivo que producen las compañías, una estrategia que le ha permitido mantenerse alejado de los valores financieros durante la crisis de 2008.

Gran concentración de la cartera

Su manera de invertir es bastante sencilla. Gestiona una cartera concentrada en un puñado de valores, al igual que Buffett, y su objetivo son compañías infravaloradas. "Si puedo invertir en mi mejor idea, para qué voy a hacerlo en la diez o la veinte. Cuantas más posiciones tengas, más situado en la media estás". A finales de 2009, sus cinco mayores participaciones representaban el 53% de toda su cartera, porcentaje que se ampliaba casi al 80% en con sus diez mayores inversiones.

Tras su paso por Smith Barney y Lehman Brothers como máximo responsable de la gestión de carteras, Berkowizt fundó en 1999 Fairholme Capital Management donde ha conseguido el reconocimiento a nivel internacional a su trabajo en los últimos diez años.

Su capacidad para seleccionar valores es algo que le diferencia del resto y la cartera de Fairholme está llena de firmas con precios realmente atractivos que generan un elevado cash flow. Su estrategia le ha permitido conseguir una estela a largo plazo espectacular y su gran cantidad de efectivo le ha permitido limitar la volatilidad. A finales de marzo, el retorno anual era del 11%, frente al 3% del Standard &Poor’s en ese mismo periodo.

Aunque Berkowizt no es perfecto. También ha tenido años malos, como el resto de inversores value. En 2008 firmó el peor año de su historia con una caída del 28%. Pese a ello, reconocía en una entrevista reciente que aunque el batacazo de las bolsas había dañado el rendimiento de sus fondos, había sido una bendición.

Free cash flow yield

El gran track record de Fairholme Fund ha permitido 'engordar' su tamaño que ha experimentado un espectacular crecimiento al pasar de unos pocos millones de dólares a más de 10.000 millones. "Lo ha conseguido hacer de manera magistral gracias a la modernización de su cartera en múltiples ocasiones durante los últimos diez años en un continuo esfuerzo de conseguir las mejores gangas", asegura una persona cercana a él.

También concede gran importancia al cash flow libre que genera una empresa en relación al precio que paga por ella. Le gusta elegir empresas con doble dígito de free cash flow yield (%) (cash flow libre por acción/precio de mercado de la acción). “El equipo gestor de una empresa es un factor importante, pero la habilidad de una empresa de generar intrínsecamente cash flow es probablemente más importante”.

El oro, siempre el oro...

Con la onza en los 1.155 dólares y el dólar en 1,3532, en los últimos dos meses se ha podido apreciar que la correlación negativa oro-dólar se ha roto. Desde el pasado 17 de febrero el billete verde se ha revalorizado un 1,33%, mientras que el repunte del metal precioso ha sido del 6,22%.
En condiciones normales, cuando el dólar cae, sube el oro actuando como refugio. Sin embargo, la inestabilidad que mueve los mercados está haciendo que la subida del oro esté soportada por los mismos argumentos que llevan al alza a la divisa estadounidense: los problemas con la deuda que atraviesa Europa a raíz del colapso del déficit griego. De hecho, el oro ‘en euros’ está caro.

“Las correlaciones no funcionan siempre de manera estable”, explica José Luis Martínez Campuzano, director de estrategia de Citigroup en España.

En estos momentos, “el oro se está beneficiando por el factor refugio, la tensión que existe los mercados por las presiones dólar-yuan y también por los fundamentales propios de las materias primas, entre los que destaca una recuperación de la demanda para joyería procedente de los mercados asiáticos”, asegura Martínez Campuzano.

A esto hay que sumar que, “los bancos centrales de los países desarrollados están siendo menos agresivos en la venta de oro mientras que los emergentes están aumentando fuertemente la demanda”, explicaba el jueves el analista durante unas jornadas sobre el oro organizadas por IEB.

En este sentido, desde Citigroup defienden desde un punto de vista técnico a corto plazo un rango de entre 1.000 y 1.200 dólares la onza. “Es muy difícil saber lo que vale el oro. Si se acerca a los 1.200 entonces es interesante vender, mientras que si se acerca a los 1.000 es interesante para tenerlo en cartera”, afirma Martínez Campuzano.

No obstante, si el oro consigue romper los 1.220 dólares podríamos ver subidas abultadas de aquí a final de año que podrían llegar hasta el nivel de los 2.000 dólares.

En conclusión, hay muchos factores a tener en cuenta a favor del oro. Los problemas de deuda pública de varios países, la inflación, el comercio, el sector financiero… “aunque los elevados precios actuales condicionan cualquier decisión a medio plazo”.

“Hay que aprovechar la volatilidad del oro durante el año para acumular cartera, cerca de la parte baja del rango de 1.000 dólares la onza”.


En definitiva, que en un mundo lleno de papelitos impresos por las distintas autoridades monetarias... reina lo material y lo físico cuya oferta es limitada, oro así como materias primas en general...

Y dígame, en qué invertir con una renta fija por las nubes, estados amenazando quiebra... y bolsas ya casi recuperadas ¿?