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sábado, enero 22, 2011

High Yield : Una inversión que conserva su atractivo

Son bastantes los que han preguntado a este "viejo" analista de balances y empresa, en estos meses pasados, acerca de bonos de todo tipo de empresa.

Aprovechando que en mi lectura matutina de fin de semana viene un artículo sobre los bonos de alto rendimiento, y dado que es coherente con mi visión de que solo viendo bajar las rentabilidades de estos bonos (y por tanto subir su cotización) es factible hablar de recuperación económica de verdad, aquí les dejo estas líneas que pueden leer hoy en Expansión.

Los expertos esperan que los productos que invierten en bonos de alto rendimiento obtengan rentabilidades del 9% durante 2011.

Los últimos años han sido de los fondos de bonos. Primero fue el turno de los que invertían en deuda pública; después de los bonos corporativos de alta calidad; luego de los emergentes, y ahora muchos creen que llega el turno de los fondos de high yield.

Pero los productos de emisiones de renta fija de alta rentabilidad no lo han tenido fácil. En 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers, los fondos que invierten en deuda de alto rendimiento (high yield) se llevaron la peor parte del castigo impuesto a la renta fija corporativa.

Dos años después esa penitencia está olvidada. El estrechamiento de los diferenciales (prima de riesgo sobre la deuda pública) ha impulsado a estos activos y a los fondos expuestos a ellos, que ganaron de media en 2010 un 14,8%. Y lo mejor, el riesgo de invertir en este tipo de deuda ha descendido.

Los fondos high yield van perdiendo su fama de peligrosidad. Gino Nucci, gestor del Pictet US High Yield, asegura que “una de las equivocaciones más comunes es pensar que la deuda de alta rentabilidad es arriesgada”. Este gestor recuerda que muchos emisores “son compañías bien reconocidas, en sectores que requieren un elevado apalancamiento a lo largo de su ciclo de negocio”. El 17% de las empresas del índice estadounidense S&P 500 y un buen número de las incluidas en Fortune 500 emiten deuda de alta rentabilidad. Además, el nivel de impagos se ha reducido del 14,5% en noviembre de 2009 al 3,8%.

Pero los ahorradores no deben olvidar el pasado. Joshua Rank, gestor del Aviva Investors Global High Yield Bond, considera que el peligro principal es el de impago. Pero no es el único. Eduardo Antón, analista de fondos de Inversis, recuerda los riesgos tradicionales que debe tener en cuenta un inversor. Además del riesgo de que la empresa se declare en bancarrota, hay que tener en cuenta el riesgo de liquidez (muy latente tras la crisis financiera mundial) y el de sensibilidad a los tipos de interés, que depende de la duración de la cartera. En este caso, la deuda high yield cuenta con la ventaja de que suele ser menos sensible que otro tipo de deuda porque las duraciones son más cortas, unos tres años.

Esa característica, junto a una tasa de impagos y unos tipos de interés en mínimos, son los factores por los que los expertos esperan grandes cosas en 2011 de estos fondos, aunque no tanto como en 2010 debido, según explica Eduardo Antón, a que “gran parte del recorrido de los diferenciales ya está hecho”, por lo que la mayor parte de la rentabilidad de estos fondos vendrá del rendimiento de los cupones. Pese a todo, los diferenciales son atractivos. Wes Sparks, gestor jefe de bonos de alto rendimiento globales de Schroders, considera que se mantienen en niveles interesantes en relación a su media histórica y a una tasa de impago en descenso, ya que el índice mundial de bonos high yield renta en torno a un 7,7%, frente al 1,5% de las letras de EEUU.

En este contexto, ¿cuánto podrá ganar en 2011 un ahorrador que invierta en un fondo high yield? Eduardo Antón señala que “el cupón medio de las carteras está en alrededor del 8% y la aportación a la rentabilidad por reducción del diferencial es del 2%; en una cartera diversificada se puede restar un 1% por pérdidas de impago, por lo que un buen gestor podría obtener rentabilidades de en torno al 9% en situaciones normales de mercado”.