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miércoles, mayo 18, 2011

Un dólar con todas las de perder...

El Euro y el Yuan aumentarán su papel en un sistema multipolar

Aprovecharé el comentario de Fxmania sobre el recién publicado informe sobre divisas del Banco Mundial para que todos hagamos una pequeña reflexión sobre el papel de nuestras monedas en el mundo...y su valor a medio y largo plazo.

Vamos a comentar los que más nos ha llamado la atención de un informe del Banco Mundial titulado: ‘Global Development Horizons 2011-Multipolarity: The New Global Economy’ y que se publicó ayer en su página web.

Dicho informe señala que para el año 2025, las seis principales economías emergentes: Brasil, China, India, Indonesia, Corea del Sur y Rusia, contarán con más de la mitad de todo el crecimiento global, y el Sistema Monetario Internacional ya no estará dominado probablemente por una sola moneda de reserva.

Tampoco han descubierto la pólvora pero las tendencias son las tendencias…A medida de que el centro económico de gravedad del planeta se desplaza hacia la región Asia-Pacifico liderada por China, estas economías ayudarán a impulsar el crecimiento en países en vías de desarrollo a través de transacciones comerciales y financieras transfronterizas que se espera que se podrán realizar en otras monedas que no sea el Dólar. El billete verde ha tenido hasta la fecha preeminencia a la hora de utilizarse en el comercio internacional y en otras operaciones financieras.

“En la próxima década, el tamaño creciente de la economía de China y la rápida globalización de sus corporaciones y bancos probablemente significará un papel más importante para el Yuan o Renminbi”, señala Mansoor Dailami, autor del informe y director de las nuevas tendencias en el Banco Mundial. "El escenario más probable de las divisas mundiales en 2025 será un sistema multipolar en el que jugarán un papel relevante el Dólar, el Euro y el Yuan”.

A continuación les señalamos los párrafos del informe que más nos han llamado la atención:“Rapid growth in emerging-market economies has led to enormous wealth creation and substantial accumulation of their net claims on the rest of the world, raising the profile of emerging markets in the international financial system as a result. Developing and emerging countries held two-thirds of the world’s $9 trillion of official foreign exchange reserves as of late 2010, compared to only 37 percent of reserves held at the end of 2000. Sovereign wealth funds and other pools of capital in developing countries have become a major source of international investment.Even though the role of emerging markets in international finance is growing, there is a great disparity between their economic size and their role in the international monetary system. At present, no emerging economy has a currency that is used internationally-that is, one in which official reserves are held, goods and services are invoiced, international claims are denominated, and exchange rates are anchored- to any great extent. Virtually all developing countries are exposed to currency mismatch risk in their international trade and investment and financing transactions.International currency use exhibits considerable inertia and is subject to network externalities, rendering currencies already in widespread use the most attractive. For now, the U.S. dollar remains the chief international currency, despite a slow decline in the proportion of global reserves held in dollars since the late 1990s. But the dollar now faces several potential rivals for the role of international currency. At present, the euro is the most credible of those alternatives. Its status is poised to expand, provided the euro area can successfully overcome the sovereign debt crises currently faced by several of its member countries.Looking further ahead, as emerging economies account for an ever-growing share of the global economy and participate more actively in cross-border trade and finance, one sees that their currencies -particularly the renminbi- will inevitably play a more important role in the international financial system. A larger role for the renminbi would help resolve the disparity between China’s great economic strength on the global stage and its heavy reliance on foreign currencies. On one hand, China is the world’s largest exporting country and holds the largest stock of foreign exchange reserves by far ($2.9 trillion held as of end 2010). On the other hand, China faces a massive currency mismatch because transactions by its government, corporations, and other entities with the rest of the world are almost entirely denominated in foreign currencies, primarily U.S. dollars. With private entities in China not able to directly address the currency mismatch, the task falls to the government. In moving to address such issues, Chinese authorities have undertaken the internationalizing of the renminbi on two fronts: (1) developing an off shore renminbi market and (2) encouraging the use of the renminbi in trade invoicing and settlement. Such initiatives are beginning to have an effect in laying the foundation for the renminbi taking on a more important global role.Building on this unfolding reality, GDH 2011 presents three potential scenarios for the future of the international monetary system: a status quo centered on the U.S. dollar, a multicurrency system, and a system with the Special Drawing Right (SDR) as the main international currency.

The most likely of the three scenarios is the multicurrency system.

Under this scenario, the current predominance of the U.S. dollar would end sometime before 2025 and would be replaced by a monetary system in which the dollar, the euro, and the renminbi would each serve as full-fledged international currencies. This expected transition raises several important questions. First, how will developing countries, the majority of which will continue to use foreign currencies in trade of goods and assets, be affected by a move to a multicurrency system? Second, can a multipolar economic system—with its dangers of instability— be managed within the existing institutional arrangements, or is a more fundamental reform of the system necessary? Third, what can be done to smooth the transition to multipolarity, short of fundamental reform of the international monetary system?

Fuente: Informe del Banco Mundial

sábado, mayo 07, 2011

Radiografía de 100 Eur de un español

Justo la pasada semana el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, animaba a los ciudadanos a procurar a sus descendientes una herencia diferente a la vivienda. España necesita "lograr que las familias crean que lo mejor para sus hijos no es dejarles un piso", decía en unas jornadas organizadas por el IESE.

Las palabras de Campa contradicen, no obstante, la política tributaria y social instaurada en el país desde la democracia, principal acicate de la inversión en ladrillo de los particulares. O a alguien le han devuelto impuestos por hacer plazos fijos ?

Según el planteamiento de Campa, el cambio del modelo económico español exige que la vivienda pierda terreno frente a otras alternativas de ahorro e inversión, más líquidas y productivas.

Con un parque de viviendas cercano a los 27 millones de casas y algo más de 17 millones de familias registradas por la EPA, España es uno de los países con mayor riqueza de los hogares concentrada en el inmobiliario. De hecho, ésta representa un valor del 530% sobre el PIB, frente al aproximadamente 600% que supone el patrimonio total de las familias. Pero, ¿qué ocurre con el dinero que no está en el ladrillo? ¿Cómo distribuyen los españoles ese capital?

Atendiendo a la disección por productos de los activos financieros, puede observarse que los españoles optan por los vehículos de inversión y ahorro más conservadores. Casi la mitad de la riqueza de las familias no asociada al inmobiliario (859.913 millones de euros de 1,7 billones) corresponde a efectivo y depósitos, según la información del Banco de España. De esta cantidad, un 53% son depósitos a plazo o estructurados, mientras que el 35% son depósitos transferibles, es decir que pueden ser movilizados o convertibles en efectivo ipso facto sin restricciones o grandes penalizaciones.

A continuación, se sitúan las acciones en empresas cotizadas o no, así como otras participaciones por ejemplo en sociedades de responsabilidad limitada, en cooperativas, etc. También aquí se engloban las aportaciones en fondos de inversión, así como las cuotas participativas que emiten las cajas de ahorros. En conjunto, la cuantía absorbida por esta categoría asciende a 520.678 millones de euros, de los que la inversión en Bolsa alcanza un 20%.
El tercer puesto del ranking lo ocupan las reservas técnicas en seguros, en la que los españoles tienen alojados algo más de 268.600 millones de euros. Dentro de éstos, los seguros de vida -habitualmente asociados a la contratación de una hipoteca- son los de mayor consistencia. De cerca le siguen los fondos de pensiones y más marginales resultan los relacionados con primas y siniestros, que apenas superan el 11%.

Cerrando la clasificación, y con poca diferencia entre sí, están los valores distintos de acciones y las cuentas pendientes de cobro, que representan poco más del 3%, cada uno. Los primeros hacen referencia a aquellos instrumentos financieros al portador, normalmente negociables, pero que no confieren derechos de propiedad sobre la institución que los emite, los derivados y las permutas de los tipos de interés. Por otra parte, las cuentas pendientes de cobro recogen los créditos concedidos a los hogares por sociedades no financieras -por ejemplo, los grandes almacenes- cuando éstas financian la venta de un bien o servicio, así como los derechos que se producen por desfases temporales entre el momento de la operación y la fecha del pago correspondiente.

De cada 100 euros de patrimonio...

Dejando aparte la deuda generada por los activos, cada familia española tiene de media 329.223 euros de patrimonio inmobiliario y 104.275 euros de riqueza financiera -50.500 euros serían efectivo y depósitos; casi 30.700, acciones y participaciones, y 15.800 euros, seguros-. Es decir, por cada euro de riqueza inmobiliaria, los hogares poseen 30 céntimos de financiera.

En términos prácticos, esto significa que de 100 euros de patrimonio familiar, 76 corresponden a bienes residenciales y solamente 24 euros a otros productos: casi 12 euros, a efectivo y depósitos; poco más de 7 euros, a acciones y participaciones, y cerca de 4 euros, a seguros. Estos cálculos evidencian ese desequilibrio en la cartera de ahorro e inversión de los españoles que tanto disgusta al secretario de Estado de Economía.

Menos inversión productiva

El mapa de reparto del dinero no ha variado demasiado en la última década, según se extrae del histórico del Banco de España. Las familias no han cambiado su pauta de ahorro en años, y depósitos, acciones en empresas y seguros han configurado, por este orden, las preferencias. Eso sí, cabe algún matiz significativo.

Comparando las estadísticas de 2002 y las de 2010, se observa que el capital destinado a la adquisición de acciones y participaciones ha caído en favor de los depósitos. Es decir, la crisis ha vuelto a los españoles aún más reacios al riesgo. Así, del 36% que representaban los derechos de propiedad en sociedades en 2002 se ha pasado al 29% actual. Por el contrario, las cuentas bancarias que suponían un 42% del total de activos financieros superan ahora el 48%. La apuesta segura de estos productos, en detrimento de la inversión que incentiva la actividad empresarial, pone trabas al tan codiciado cambio de modelo productivo.

Otra nota destacada es el estancamiento de la inversión en Bolsa. Pese a que algunos análisis evidencian que en un periodo medio-largo la renta variable es una de las fórmulas de ahorro más rentable, los españoles no acaban de entrar en el mercado. Durante los últimos diez años su peso ha caído. En 2002, el importe en acciones cotizadas representaba un 7,27% del total de activos financieros. Al cierre del cuarto trimestre de 2010, era más de un punto inferior, del 5,95%.
Llama la atención, asimismo, todo el dinero al que los españoles no dan utilidad: 93.000 millones de euros -algo menos del que los particulares tienen en Bolsa- son líquido y cuentas corrientes, y como tal, no reportan ningún beneficio a los propietarios más allá del estar ahí (eso salvo que los propietarios sean accionistas de los bancos que los usan a sus anchas).


Ahí queda eso,
Saludos.-